Por qué un juego de mesa en el que el triunfo del fascismo es una opción se vuelve tan popular.
Se trata de un juego de deducción, estrategia e intuición, con cartas, que se llama Secret Hitler y está inspirado en el ascenso de Hitler al poder. Pueden jugar entre cinco y diez jugadores divididos en dos equipos. El equipo de los liberales y el equipo de los fascistas. El equipo liberal es un poco más grande. Uno de los jugadores hace de Hitler secreto y solamente los fascistas saben quién es. El objetivo del juego es subir a este Hitler al poder por medio de engaños a los liberales. Continuar leyendo «Secret Hitler! La fascinación por el mal»


Berlín no deja de sorprendernos. Cada nuevo hallazgo es una confirmación del encanto y del carácter único de esta ciudad excepcional.
Cuando las mayorías se equivocan

La política es como un juego en el que se gana o se pierde. Cuando la apuesta es grande la ganancia o la pérdida también lo será.
Cuando le preguntaron al millonario alemán 
Todavía a veces me pierdo en Berlín y tengo que meter la mano al bolso para sacar el mapa de la ciudad y saber dónde estoy. Esta mañana buscando una dirección por los lados de la Friedrichstrasse de repente me di cuenta de que estaba casi enfrente de
Tratando de entender a Alemania a través de la obra de Durero
Uno de los grandes emblemas de la dieta alemana es la salchicha (Wurst). Los alemanes dicen que hay 1.200 tipos de salchichas, incluyendo todos los embutidos de la familia, salchichones, chorizos, morcilla, longanizas, etc.
Si hay algo que impresiona de Berlín es que en esta ciudad la historia del siglo XX todavía se (pre)siente intensamente. Caminar por ciertas calles, ciertos lugares, muros, terrenos vacíos –porque en esos vacío todavía no se ha construido algo nuevo para rellenar el hueco dejado por un conflicto terminado hace años pero que todavía conmueve como si hubiera sido ayer– es como echar a andar una película en tu cabeza. Todo lo que se ve, se ve con los ojos que miran la destrucción de la segunda guerra mundial, o recuerdan los años, todavía no muy lejanos, en los que la ciudad estuvo dividida por un muro, y la guerra, aunque ‘fría’, también aportó una buena cantidad de sangre y lágrimas. 