Fútbol, el gran circo de nuestros tiempos

futbol-generic-entry-pointHoy el fútbol es deporte de la máxima atención, cantaba Sarita Montiel, la ‘reina del Chantecler’, en un viejo elepé de comienzos de los años sesenta que teníamos en casa. A mí me encantaba poner ese disco y me sabía de memoria la letra de todas las canciones. Algunas de estas debieron dejar una huella tan grande en mi memoria que hasta la más vaga asociación me hace recordarlas y sin darme cuenta comienzo a tararearlas. Sigue leyendo

Sobre dopaje y otros consumos

LaceArmstrongAhora que se corre de nuevo el Tour de Francia, el tema del dopaje reaparece en las noticias. Nunca nos vamos a olvidar de Lace Armstrong. El mundo no va a perdonárselo nunca. Y sin embargo, lo que Armstrong hizo, el engaño, no se diferencia mucho de lo que hacen a diario algunos poetas, escritores, y artistas de todas las variantes para realzar los resultados de sus obras. Y a estos últimos no hay quien los baje del pedestal. Sigue leyendo

Suárez, la Fifa, y el nacionalismo futbolero

639x360_1403636287_suarez giorgio 2Imaginemos por un momento que la cosa hubiera sido al revés, que Chiellini hubiera mordido a Suárez. ¿Qué habría pasado? ¿Cuáles habrían sido las reacciones en el mundo? Sigue leyendo

Handel en tiempos de fútbol

2014-FIFA_World_Cup¡A quién se le ocurre ir a la ópera en medio de la Copa Mundial en Brasil!

Orlando FestNo hay dos espectáculos más divergentes que una ópera y un partido de fútbol. Y no precisamente por el precio de las entradas, porque si bien en materia de espectáculos de música clásica la ópera es siempre el más caro de todos, según entiendo los tiquetes de entrada a un estadio de fútbol no son precisamente regalados. Y qué decir cuando se trata de una competición mundial. Con lo que se gasta un fanático del fútbol viajando hoy desde cualquier país del mundo al Brasil a ver, digamos, tres partidos de la Copa, un amante de la ópera podría disfrutar de toda la temporada en Salzburgo (cuyos precios son exorbitantes) en un hotel de varias estrellas, comiendo y bebiendo en los mejores restaurantes de la ciudad. Y además de los precios, creo que es posible decir que tampoco en el goce de estas dos experiencias debe haber mucha diferencia. Las emociones que le producen a un amante del fútbol ver jugar a Neymar o a van Persie podrían ser comparables a las emociones que le producen al fanático de la ópera ver a Cecilia Bartoli cantando La Cenerentola de Rossini. Sigue leyendo