Por los caminos de la Selva Negra

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Nationalpark_Schwarzwald – Foto Andreas Riedmiller

Que no es selva ni es negra, que es solo un bosque, y ni siquiera un bosque genuino. Pero de todos modos un lugar fascinante y un ejemplo exitoso de reforestación.

Creo que la primera vez que oí hablar de la Schwarzwald, la Selva Negra de Alemania, fue en una novela del escritor belga Dimitri Verhulst. En De laatste liefde van mijn moeder (El último amor de mi madre) el autor narra en tono caricatural el viaje de vacaciones en bus de Jimmy, un chico de once años, con su mamá y el novio de su mamá. Eran los años ochenta. Los máximos puntos de atracción fueron la visita al museo de los relojes cucú, las hamburguesas de Mc Donald y las morcillas típicas de la región.

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Desde ese momento mis imágenes de la Selva Negra quedarían de alguna manera asociadas a un turismo de masa y de bajo presupuesto determinadas por las descripciones sarcásticas de Verhulst, sin duda más literarias que literales. Hasta el día, no hace mucho, en que le oí hablar a alguien sobre sus recientes vacaciones en la Selva Negra, refiriéndose en un tono medio escéptico y medio desilusionado que aquello no tenía nada de selva ni de negra. Esa misma persona había estado el año anterior en el Amazonas peruano.

Así, sin ninguna ilusión de dirigirnos a la jungla alemana, salimos hace un par de semanas de vacaciones en esa dirección.

Los romanos

SelvaNegraMapaAl parecer fue idea de los romanos darle el nombre de silva negra a aquel macizo montañoso del suroeste de Alemania con el que se toparon en su ruta conquistadora de las tierras del norte de Europa. El nombre se justificaba no solo por la espesura sino por el tono verde oscuro de la vegetación de aquella región boscosa de aspecto tan impenetrable y complicada de acceder. También al parecer, los romanos les temían a los bosques. No porque ellos fueran particularmente supersticiosos sino porque, en sus avanzadas expansivas sabían que los bosques eran lugares peligrosos, refugio de bandidos, en donde era muy difícil pretender imponer la autoridad romana. Muy pronto tuvieron claro que la Schwarzwald era una especie de frontera natural que los separaba de los bárbaros que se proponían dominar.

August
Hermann

No solo éste sino de hecho todos los densos bosques que poblaban lo que hoy es Alemania sirvieron de freno a la expansión romana hacia el norte de Europa. Por eso el bosque es un elemento central en la cultura alemana, y los alemanes creen que sus orígenes están ligados al bosque. Fue en un frondoso bosque alemán en donde el guerrero Hermann (Arminio) liderando una alianza de tribus germánicas expulsó definitivamente a los romanos del territorio.

BlancanievesUn precioso ejemplo de la fascinación de los alemanes por el bosque se encuentra en la literatura infantil. Todos hemos leído los cuentos de los Hermanos Grimm en la infancia. Una bruja mala encerró a Rapunzel, la niña más bella del mundo, en una torre en medio del bosque. Caperucita Roja debía atravesar el bosque para llegar a la casa de su abuelita. Hansel y Gretel se pierden en el bosque, lo mismo que Pulgarcito. Todas estas historias fueron escenificadas por los hermanos Grimm en los oscuros y densos bosques alemanes. Se dice que la Selva Negra fue el escenario de Blancanieves. Fue allí a donde la reina le ordenó al cazador, lleva a Blancanieves al bosque y mátala. Tráeme su corazón como prueba. En lo más profundo de ese bosque vivían los enanitos que trabajan en una mina picando piedra, probablemente granito. Este último detalle no es una arbitrariedad de los Grimm porque de mucho tiempo atrás los minerales de esas montañas venían siendo explotados masivamente con fines comerciales.

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Caspar David Friedrich

Pero por muy amenazadores que parezcan los bosques de los hermanos Grimm en sus cuentos, y por muy sublimes que luzcan los árboles del artista alemán Caspar Davis Friedrich cuyas obras se suelen asociar a lo más auténtico del espíritu alemán, son falsos, son solo el resultado de una invención, un puro trabajo de la imaginación. Los bosques alemanes que conocemos hoy, poblados de abetos y de otro montón de árboles de hoja ancha, es una creación – una recreación – del siglo XIX cuando los estados alemanes emprendieron un amplio proyecto de reforestación de sus territorios boscosos que habían sido deforestados en el siglo anterior. Fue un proyecto romántico de gran magnitud que serviría también como telón de fondo a partir del cual se desataría una enorme creación artística y literaria. De ese modo, no solo se recuperaron los bosques físicos sino la mitología y la fantasía asociada.

De_Paerrel_en_Den_Dubbelen_ArentLos bosques primarios que vieron los romanos, el bosque teutónico en donde Hermann los derrotó, desaparecerían paulatinamente en los siglos XVI, XVII y XVIII con el desarrollo de las actividades industriales que requerían grandes cantidades de madera y de minerales. La Selva Negra original, entre otros bosques alemanes y europeos, fue absorbida por la industria naval de la construcción, particularmente la industria holandesa que a comienzos del siglo XVIII dominaba ampliamente este sector. Así pues, los árboles originales terminarían en los astilleros neerlandeses, convertidos en barcos surcando los mares del mundo.

Es un placer en sí mismo recorrer las sinuosas carreteras de la Selva Negra con sus curvas pronunciadas frente a las que se extienden cadenas de montañas, interrumpidas a veces por alguno de los muchos lagos. El paisaje es espectacular. Estas montañas están ahora tan densamente pobladas de árboles gigantescos que nada hace pensar que en algún momento aquello fue un peladero agonizante que resultó del abuso indiscriminado de los recursos naturales de la región. La reforestación de los bosques alemanes podría verse también como un buen ejemplo de lo que se podría hacer en otras partes del planeta que han sufrido procesos parecidos de deforestación. Podría servir también como advertencia a todos los intereses privados que tienen sus ojos puestos en el Amazonas y en otras regiones similares en el mundo.

SelvaNegra2bisCon esto en mente, cuál no sería nuestra sorpresa cuando en uno de los miradores instalados al lado de la carretera que recorre el parque natural nos encontramos con este anuncio de la compañía VSG que extrae el granito de esas montañas para usarlo en la industria de la construcción. Lo que se ve en el panel de esta fotografía es exactamente lo que se ve al fondo en la montaña: una enorme costra que se está haciendo cada vez más grande, en donde los modernos enanitos con la maquinaria de hoy están sacando la piedra para construir cuartos de baño y elegantes suelos de apartamentos. ¡Qué poder tendrá esta compañía que las autoridades locales le permiten esto, y en un parque natural, nada menos!

ForelleNo entramos al museo del cucú ni comimos morcillas, pero sí nos dimos gusto un par de veces con la trucha local. El nombre de la trucha de la Selva Negra (Schwarzwaldforelle) está protegido por la denominación de origen, que tiene que ver con el proceso de elaboración, sacrificio, la manera como se corta en filetes y el ahumado. Algo fuera de lo común para una gastronomía tan poco refinada como la alemana.

 

2 thoughts on “Por los caminos de la Selva Negra

  1. Me encanta tu relato!!
    Bueno..lo de la explotación del granito en pleno parque natural…..en Alemanía…uff ni que fuera aquí en Colombia.
    Un abrazo

    Me gusta

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