Mi fascinación por las palabras esdrújulas me llevó el otro día a hacer una recopilación de varias de ellas. Las metí en una caja, las revolví, las sacudí, y después comencé a sacarlas y ponerlas en un orden arbitrario, de modo que formaran frases. O mejor, que formaran versos que terminaran tomando la apariencia de un poema de contenido básicamente esdrújulo. Lo cual es, como podrán imaginar, absurdo.
Uno no sabe si reír o llorar con este asunto de los hipopótamos de Pablo Escobar. Reír, porque el hecho de que un criminal excéntrico hubiera decidido en su momento comprarse en África cuatro ejemplares de estas enormes bestias para gozar de ellas en su zoológico privado parece un chiste. Y llorar porque no solo no es un chiste sino que la gracia del famoso narco se ha vuelto un costoso drama ecológico en Colombia para el que ninguna solución deja contentos a todos los involucrados. Cuando Escobar murió en 1993 los animales quedaron vagando por aquellas tierras y reproduciéndose a la buena de Dios.
El ensayista Pankaj Mishrase pregunta en este libro, cuándo va a dejar el estado de Israel de chantajear al mundo con el argumento victimista de la Shoah. Llevan décadas comportándose como si el sufrimiento por el Holocausto les diera derecho a cometer impunemente las peores barbaridades.
Hay libros que te abren los ojos. Este es uno de ellos. Con una narración apoyada en documentación histórica y en información de autores conocedores del tema, muchos de ellos judíos, Pankaj Mishra hace una deconstrucción del estado de Israel como concepto, como constructo histórico, levantado y sostenido por Europa y los Estados Unidos. Israel es una invención de Occidente para paliar su culpa por el antisemitismo. Por eso no sorprende que del antisemitismo se pasara a un “filosemitismo flagrante”, como lo calificó el intelectual judío Jean Améry, al introducir una imagen sentimental de los judíos.
Cómo sería el mundo si siempre dijéramos toda la verdad, si dijéramos sin inhibiciones las cosas vergonzosas que involuntariamente se nos pueden ocurrir sobre los otros. Por ejemplo, tenemos una entrevista de trabajo y vemos que el tipo que nos recibe tiene unas orejas tan grandes que parecen de burro, y sin ningún control se lo decimos: Señor, usted tiene cara de burro. No nos darán el trabajo, claro, pero hemos dicho lo que pensamos. Afortunadamente las personas sabemos que tenemos que callar nuestros pensamientos cuando son desagradables, no solo para no herir a los otros sino para que no nos odien.
As Alfonso Cauteruccio, president of Greenaccord, said, in these times marked by conflict, geopolitical uncertainty, and climate crisis, we should speak of “integral ecology”—a vision that reconciles the environment, social justice, and the economy.
Perhaps the most important conclusion that we, the participants in this Forum, have been able to draw is the importance and necessity of maintaining an open dialogue on the environmental crisis among the various sectors of society—economic, political, academic, health, arts, press, sport—despite differing perspectives and interests. Despite the obvious disagreements among these sectors.
Cuando miramos las imágenes en Internet o en la televisión de los bombardeos en Teherán, el Donbás, en los depósitos de petróleo e instalaciones energéticas del Medio Oriente, y vemos las columnas de humo negro levantándose hacia la atmósfera, pensamos que estamos lejos de esa catástrofe humanitaria y ambiental. Nadie sabe cuántos muertos se cuentan en Irán y en la región. Nadie sabe cuánto petróleo han vertido los bombardeos en el mar. Cuántos peces habrán muerto, cuánta contaminación habrá quedado sembrada en el suelo en donde permanecerá por décadas.
El otro día visitando la exposición Metamorphoses en el Rijksmuseum de Ámsterdam tuve que pensar en Jeffrey Epstein. Cualquiera se preguntaría, ¿qué tienen que ver las transformaciones narradas en el célebre poema de Ovidio, obra en la que se inspira esta bella exposición, con el famoso depredador sexual? Pues bien, la asociación es menos descabellada de lo que parece.
Dicen que más rápido se coge a un mentiroso que a un ladrón. Bueno, en el caso del meurólogo-escritor, Oliver Sacks, no es verdad. Se pasó casi la vida entera escribiendo libros maravillosos, llenos de mentiras haciéndolas pasar por verdades sin que nadie se diera cuenta. O al menos, sin que nadie lo denunciara. Y Sacks tuvo que morirse, y que sus diarios y correspondencia privada fueran puestos a disposición de una periodista del New Yorker para que se descubriera la verdad.
Hay numerosos retratos del filósofo neerlandés Baruch Spinoza (1632-1677) en Internet. Todos sin excepción, incluso las caricaturas, reproducen varios rasgos importantes de su rostro: los grandes párpados, el corte de pelo negro y rizado, la curva del labio superior, y sobre todo, la pose. Todos son identificables como el filósofo Spinoza porque todos parecen copiados del mismo modelo. El problema es, ¿cuál es el original? O mejor, ¿existió un original? Esta cara que asociamos con el nombre del filósofo, ¿fue realmente la suya?
Maduro no se va a ir nunca por las buenas. Solo se irá por las malas. El problema es que “las malas” en este caso representa el uso de las armas de Donald Trump, el presidente más abominable de la historia estadounidense. ¿Qué significaría para un nuevo gobierno venezolano llegar al poder con este antecedente?
Imagen de: elimpulso.com
Cada vez que los periodistas en Oslo le preguntaban a María Corina cómo ve una intervención estadounidense en Venezuela, ella se las arreglaba para evadir la pregunta. No es difícil imaginar porqué. Lo que más desea la nuevo Premio Nobel, y lo que más desean los venezolanos que votaron por su partido y que ganaron las pasadas elecciones es deshacerse del régimen de Maduro. Eso está claro. El problema está en, ¿a qué costo?
Cuando la Inteligencia Artificial haga todo el trabajo por nosotros ya no necesitaremos pensar. Bastará un clic para que la IA piense por nosotros, redacte nuestros textos, componga nuestra música, cree nuestro arte, realice nuestras películas, investigue en las ciencias, y en fin, resuelva todos nuestros problemas. En ese momento habremos dejado de ser Homo Sapiens. ¿Qué seremos entonces? ¿Seremos Homo ExSapiens? Bueno, ya se encargará la IA de encontrar una nueva categoría para nosotros.
No nos estamos tomando en serio el calentamiento global
Los planes y proyectos de las conferencias sobre el cambio climático de Naciones Unidas avanzan como las procesiones de antes, dos pasos adelante y uno atrás. Se logran acuerdos, se firman tratados, las naciones hacen promesas, la delegaciones de los países, los activistas de las ONG, todos se se toman fotos sonrientes, vamos por el buen camino, dicen. El mundo se alegra. Dos pasos adelante. Pero al final no cumplen, o cumplen a medias y a regañadientes. Un paso atrás.
La desdramatización de la muerte. Como en el Día de los Muertos.
Morir es una de las cosas más normales que les suceden a todos los seres vivos, y sin embargo los humanos tenemos por costumbre hacer todo un drama alrededor de la muerte. El tema es incluso tabú en algunos contextos. Pocas veces pensamos en que el problema de la muerte no es, o no debería ser, la propia muerte, porque los muertos no sienten nada, sino la de los otros. Por el dolor que nos causa.
Por fortuna, hay casos en los que la muerte no es un hecho tan dramático. Ahí está el Día de los Muertos. Pero tuve que pensar en esto especialmente el otro día leyendo en la prensa un artículo sobre una anciana de noventa y pico de años que pidió ser eutanasiada. Algo legal en los Países Bajos. Después de hacer todos los trámites de rigor, a la señora le aprobaron la eutanasia y le dieron fecha de ejecución. Sí, ejecución. No con el sentido de ajusticiamiento, sino de cumplimiento. Pero como en el país estaban próximas a realizarse las elecciones, la señora pidió unos días de aplazamiento de la eutanasia para tener la oportunidad de votar. Por supuesto, le contestaron.
Es conocida esa figura de la persona escondida detrás de la cortina espiando afuera lo que hacen los vecinos. ¿Quién será ese tipo que entra a veces a la casa de la mujer de enfrente? Qué casualidad que llegue justo cuando el marido, que es piloto, no está. Ahí están los niños de la esquina pisoteando de nuevo las hortensias de la vieja de la casa amarilla. Otra vez una caja grande de Amazon para los del 45. ¡Qué tanto comprará esa gente! Hum, hum.
El subtítulo de la obra es: Cuatro lecciones de humildad. En efecto, se necesitan buenas dosis de humildad para elogiar lo que nadie quiere para sí, lo que nadie se atreve a reconocer, lo ‘inelogiable’: el fracaso.
No conocía al autor de este libro, Costica Bradatan, filósofo rumano-estadounidense, y profesor de filosofía en varias universidades, entre otras cosas. Y lo que hacemos hoy en día cuando oímos por primera vez el nombre de alguien sobre quien nos interesa tener más información, es buscarlo en Internet. Así, me encontré con esta escueta página que resume en tres breves párrafos su currículum vitae, y que viene acompañada solo de esta imagen:
¿Se atreverá Donald Trump a entrar por la fuerza en Venezuela y sacar a Maduro, así como sacaron en 1989 al general Noriega de Panamá? ¿Estará buscando Mr Trump, flamante candidato a premio Nobel de la Paz, encender un conflicto en el Caribe?
— Imagen de Freepik.es —
A estas alturas todavía no está claro qué es lo que se propone el presidente de los EE.UU. con semejante despliegue militar: varios buques de desembarco anfibio, tres destructores Aegis de misil guiado, 4.000 infantes de marina, aviones de patrulla P-8, y hasta un submarino nuclear de ataque. ¿Por qué nuclear?