Berlín , pasado y presente

stock-vector-berlin-style-276957716Si hay algo que impresiona de Berlín es que en esta ciudad la historia del siglo XX todavía se (pre)siente intensamente. Caminar por ciertas calles, ciertos lugares, muros, terrenos vacíos –porque en esos vacío todavía no se ha construido algo nuevo para rellenar el hueco dejado por un conflicto terminado hace años pero que todavía conmueve como si hubiera sido ayer– es como echar a andar una película en tu cabeza. Todo lo que se ve, se ve con los ojos que miran la destrucción de la segunda guerra mundial, o recuerdan los años, todavía no muy lejanos, en los que la ciudad estuvo dividida por un muro, y la guerra, aunque ‘fría’, también aportó una buena cantidad de sangre y lágrimas.

Das-leben-der-anderenAunque Berlín no es ni mucho menos el único lugar del mundo en donde se han producido hechos extraordinarios, lo sucedido aquí el siglo pasado ha estado acompañado de tanta fantasía en el cine y la literatura que esto se ha vuelto parte del imaginario asociado a la ciudad con el que llega el nuevo visitante o el nuevo habitante. Con el que he llegado yo.

Berlín es un monumento vivo. En la ciudad el pasado está presente hasta en los rincones más irrelevantes.

El otro día, por ejemplo, salí a caminar desprevenidamente por una de estas calles nada turísticas por las que no anda nadie. Por esos lados no te cruzas ni con un gato, casi no hay comercio y el poco que hay, a esa hora de la mañana estaba cerrado. Nada que hiciera pensar que caminaba por una calle de la ciudad más dinámica de la Europa de los años que corren, y que no lejos de ahí queda la zona elegante de Prenzlauer Berg en Berlín Oriental. Era una avenida ancha por la que de vez en cuando pasaba un auto a toda velocidad. Y luego un buen rato no pasaba nada. Las ventanas de los apartamentos parecían que estuvieran selladas, como si ahí no viviera nadie. Bueno, también es verdad que aún estamos en invierno. Una avenida fea y gris desprovista de todo interés. Es decir, de todo interés a menos que ésta sea una avenida en la zona este de Berlín. Y aquel era el cruce de la Bernauer Strasse y la Everswalder Strasse, nada menos.

Hice esta foto tratando de imaginar cómo se vería la calle con la revuelta que se armó los días anteriores a la caía del muro:

VacíoBerlin (1)

 

No se aprecia claramente porque la calidad de mi foto no es muy buena, pero si uno se fija bien verá que al frente de esos edificios –esa es la parte de atrás de los edificios– hay un solar a todo lo ancho de la imagen. Un solar que se exhibe seco y abandonado a falta de hojas en el invierno de los árboles. Ese solar es un espacio vacío de lo que antes debió ser una hilera de edificios como los que se ven al fondo y que, o bien fueron bombardeados en la guerra, o bien fueron destruidos a comienzos de los años sesenta cuando muchas edificaciones que estaban cerca al muro fueron demolidas. En ese espacio nunca se reconstruyó nada. Seguramente ha permanecido como solar durante todo este tiempo, a la espera de contratistas e inversionistas de la construcción que lo transformen en un centro comercial o en un moderno edificio de apartamentos, como está sucediendo en casi todo el este de la ciudad. El edificio en donde yo vivo, en el sector oriental, fue construido hace tres años. La edificación que alguna vez existió en ese sito fue destruida en la guerra y el lugar fue una ruina, después un cráter, y después un solar como el de la imagen de arriba, durante mucho tiempo.

BBTorPero cargada con toda mi fantasía berlinesa, yo no veo en la imagen de esa calle la fealdad, la monotonía y lo anoino que vería si esto fuera en otro lugar del mundo (de hecho esto podría ser en cualquier lugar del mundo), sino el resultado de un drama histórico, y de la política, y después la desidia de la Berlín soviética. El lente de la historia siempre da otro colorido a las cosas. Por eso nos gustan las ruinas. Dentro de unos años la gente irá a Siria a visitar los escombros.

Por la Bernauer Strasse, la calle que está a pocos metros del lado derecho de mi foto de arriba, pasaba el muro que dividía el oriente del occidente. Como dije, muchas sobrecogedoras escenas de intentos de escape y de protesta tuvieron lugar en estos contornos. El muro ya no existe, en este punto precisamente ahora es nada más esta plaquita,

PlacaMuroBerlín (1)

 

y una larga línea que marca su recorrido. Cuando hacía la foto vi aparecer a un grupito de turistas japoneses con un guía que les narraba seguramente los hechos sucedidos en esa esquina en noviembre de 1989. ¡Y yo que decía que por ahí no pasaba nadie! La zona desolada por la que acababa de pasearme antes de llegar allí es el Mauerpark del que los berlineses dicen irónicamente que no tiene Mauer (muro) y ni siquiera es parque. Comprensible. Al igual que el solar de mi foto, la periferia del parque por donde yo anduve paseando no es muy inspiradora, de no ser porque le pones un poco de imaginación por su asociación con el muro y su historia.

parlamento-berlin-cupula
Cúpula del Parlamento de Berlín

Supongo que, con el paso de los meses, cuando se me haya vuelto normal andar por estas calles, cuando la vida aquí se me haya llenado de hábitos, se irá diluyendo de algún modo la pátina de la historia y ya no veré placas ni conmemoraciones sino la moderna arquitectura que ha ido surgiendo de las cenizas como el ave fénix, revelando que no es un pasado sino un futuro lo que construyen los berlineses. Probablemente en el solar de mi foto aparecerá un centro comercial que se parecerá a cualquier centro comercial en cualquier ciudad del mundo.

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