Qué fácil es hacer a un ser humano. Esta es una verdad que sobre todo los ginecólogos conocen muy bien. Un poquito de semen introducido en el justo momento en un óvulo y ¡zas! A los nueve meses sale pataleando y llorando un nuevo ser humano.
Este es el principio de las clínicas de fertilidad. Quienes estén en busca de tener un hijo propio, una mujer sola o una pareja, y no lo consigan por las vías tradicionales, no tienen sino que dirigirse a una de estas clínicas y ponerse en manos de sus especialistas. Ellos saben lo que hay que hacer. ¡Cuántos niños no habrán nacido en el mundo desde que se generalizó este tipo de clínicas!
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