Otra vez París. Recuento de unos días.
Cada vez que vuelvo a París me repito esa famosa frase atribuida al rey Enrique IV de Francia, de quien se dice que es el rey preferido de los franceses. Para poder ser coronado en 1594, Henry IV debió renunciar a la fe protestante en la que había crecido y convertirse al catolicismo. Fue entonces que pronunció la frase, Paris vaut bien une messe, en la que yo pienso cada vez que me bajo del tren en la Gare du Nord y camino por los congestionados pasillos del metro con ganas de salir cuanto antes a la luz del día parisino.
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