
Potsdam, un lunes de enero a las diez de la mañana. La temperatura es de menos cuatro grados centígrados. No ha nevado en los últimos días, pero el cielo algodonoso y plomizo augura nieve en cualquier momento. A ratos, un suave viento helado –un viento sibérico, pienso yo– nos acaricia ásperamente a las personas que hace rato nos hemos puesto a hacer la cola frente al Barberini, el nuevo museo de arte de la ciudad. Continuar leyendo «El nuevo viejo palacio Barberini de Potsdam»

Siempre me ha parecido ‘injusto’ que al hacer una búsqueda en Google sobre algún asunto específico, por lo general aparezca de primero la Wikipedia.
Porque la felicidad de la navidad está en el mercado.
¿Llegaremos alguna vez a vivir en un mundo en el que no exista la más mínima sombra de racismo, un mundo en el que nadie se fije en qué color de piel, qué tipo de cabello tienen los otros, en el que estos rasgos externos no le importen a nadie? A juzgar por lo que se ve en estos tiempos no creo que nos podamos hacer muchas ilusiones.
Una de las ‘brillantes’ promesas que hizo el recién elegido presidente Trump durante su campaña fue la construcción de un muro que recorriera toda la frontera de EEUU con México. Así pues, un muro de unos 3 144 kilómetros. Una especie de Gran Muralla, como la china. No tanto por la extensión, porque la china es seis veces más larga, sino por su función. Un muro es una barrera que se construye para evitar el paso de uno de los lados al otro. Como el muro de Berlín que impedía a los berlineses del este cruzar al oeste. Una muralla, se me ocurre a mí, se aproxima más a una fortaleza, algo que se construye con un objetivo de defensa, para defender y proteger a los que están de un lado de los ataques e invasión de quienes están al otro lado. 

Los vecinos del barrio dicen que es como una plaga. Brotan de la noche a la mañana y hasta ahora no ha habido ‘plaguicida’ que los extermine. Las fachadas de los edificios del barrio amanecen casi todos los días marcadas con nuevas pintadas hechas con aerosol, y no hay pared que se salve. 
Cuando las mayorías se equivocan
Hace un par de años prácticamente no existían, pero hoy tienen representación en diez parlamentos regionales, de los dieciséis que existen en toda Alemania. Lo que más llama la atención del rápido ascenso de la AfD (
Por qué algunos van a votar NO. Tratando de comprender lo incomprensible.
¡Prohibir o no prohibir, vaya dilema!
La política es como un juego en el que se gana o se pierde. Cuando la apuesta es grande la ganancia o la pérdida también lo será.
Hoy el fútbol es deporte de la máxima atención, cantaba Sarita Montiel, la ‘reina del Chantecler’, en un viejo elepé de comienzos de los años sesenta que teníamos en casa. A mí me encantaba poner ese disco y me sabía de memoria la letra de todas las canciones. Algunas de estas debieron dejar una huella tan grande en mi memoria que hasta la más vaga asociación me hace recordarlas y sin darme cuenta comienzo a tararearlas.