Tratando de entender a Alemania a través de la obra de Durero
Dos de los grabados más representativos de la obra de Alberto Durero, la figura alegórica de la Melancolía, y el Caballero, la Muerte y el Diablo, han sido desde el comienzo objeto de toda suerte de interpretaciones. Según los estudiosos del arte, estas dos obras se complementan. El caballero es una figura activa, su perro corre a su lado, y a pesar de la incómoda compañía de la Muerte y el Diablo, es él quien controla la situación. Melancolía en cambio se ve desplomada e inmóvil en su pesado vestido, su perro duerme, y el paisaje de fondo es apocalíptico. Melancolía no tiene su vida bajo control y parece cansada por su lucha con el pensamiento y la creación. Continuar leyendo «Alemania, un país bipolar»

Uno de los grandes emblemas de la dieta alemana es la salchicha (Wurst). Los alemanes dicen que hay 1.200 tipos de salchichas, incluyendo todos los embutidos de la familia, salchichones, chorizos, morcilla, longanizas, etc.
Me alegré mucho el fin de semana pasado cuando, leyendo la edición internacional del 

¿No es gracioso el hombrecito del semáforo con su sombrerito? Es una de las pocas victorias de la Berlín oriental después de la reunificación de las dos partes de la ciudad a comienzos de los años noventa.
Si hay algo que impresiona de Berlín es que en esta ciudad la historia del siglo XX todavía se (pre)siente intensamente. Caminar por ciertas calles, ciertos lugares, muros, terrenos vacíos –porque en esos vacío todavía no se ha construido algo nuevo para rellenar el hueco dejado por un conflicto terminado hace años pero que todavía conmueve como si hubiera sido ayer– es como echar a andar una película en tu cabeza. Todo lo que se ve, se ve con los ojos que miran la destrucción de la segunda guerra mundial, o recuerdan los años, todavía no muy lejanos, en los que la ciudad estuvo dividida por un muro, y la guerra, aunque ‘fría’, también aportó una buena cantidad de sangre y lágrimas.








