
El otro día, casi por casualidad terminé entrando en uno de los centros de refugiados que hay en el sector de Pankow, en Berlín. Las instalaciones del gimnasio de un colegio vecino fueron adaptadas para alojar a las cerca de 200 personas que ahora viven ahí desde hace meses en una especie de limbo, a la espera de que el Estado alemán les resuelva de algún modo el futuro. Pero como un centro deportivo está concebido para ser un espacio en el que la gente va a practicar un deporte y después se va para su casa, y no como lugar de residencia, las condiciones de vida de estas 200 personas, entre las cuales bastantes niños, no son muy acogedoras por decir lo menos. Continuar leyendo «Los refugiados de Berlín»


¿No es gracioso el hombrecito del semáforo con su sombrerito? Es una de las pocas victorias de la Berlín oriental después de la reunificación de las dos partes de la ciudad a comienzos de los años noventa.
Si hay algo que impresiona de Berlín es que en esta ciudad la historia del siglo XX todavía se (pre)siente intensamente. Caminar por ciertas calles, ciertos lugares, muros, terrenos vacíos –porque en esos vacío todavía no se ha construido algo nuevo para rellenar el hueco dejado por un conflicto terminado hace años pero que todavía conmueve como si hubiera sido ayer– es como echar a andar una película en tu cabeza. Todo lo que se ve, se ve con los ojos que miran la destrucción de la segunda guerra mundial, o recuerdan los años, todavía no muy lejanos, en los que la ciudad estuvo dividida por un muro, y la guerra, aunque ‘fría’, también aportó una buena cantidad de sangre y lágrimas.











