Sobre los huesos de los muertos

Siempre he pensado que la mejor manera de conocer un país es adentrándonos en su literatura. Lo acabo de comprobar una vez más ahora que he vuelto de un viajecito a Polonia. Casualmente, al poco de haber vuelto de este viaje se supo que una polaca, Olga Tokarczuk, había ganado el premio Nobel de Literatura correspondiente al año pasado. Confieso que nunca la había oído nombrar. Una buena amiga con quien comparto lecturas, se encargó de suministrarme una copia de uno de sus libros traducidos al español, Sobre los huesos de los muertos (2009). Ahora tengo la impresión de que leyendo este libro he aprendido más sobre ese país que lo que aprendí durante la semana larga que pasé visitando los principales sitios turísticos de Varsovia y Cracovia. Una semana leyendo apresuradamente (porque la turista no tiene tiempo de detenerse mucho, hay demasiado por ver y poco tiempo) la información histórica y cultural que proporcionan tantos museos, plazas, catedrales, palacios, torres, castillos…, y creo que al final saqué menos en claro de esa visita que lo que he sacado ahora con la lectura de esta novela. Continuar leyendo «La Polonia de Olga Tokarczuk, premio Nobel»




La Novela de Ajedrez fue su último trabajo, escrito poco antes de suicidarse el 22 de febrero de 1942 en Petrópolis, Brasil. 



Yo sé que un libro me gusta mucho, muchísimo, cuando, mientras lo estoy leyendo, me digo, no quiero que este libro se acabe todavía. No por ahora. Quiero que siga y siga indefinidamente. Que queden todavía muchas páginas por leer. No me sucede con frecuencia. Ni siquiera me sucede una vez al año. Este año me acaba de suceder leyendo Berta Isla, la última novela de Javier Marías.
«La gran Cartago libró tres guerras
Esta es una cita de Brecht de 1951 que aparece en grande frente a su casa en Buckow, estado de Brandenburgo, a una hora de Berlín. Brecht es uno de esos autores que todo el mundo conoce de nombre, ¡quién no sabe quién es Bertolt Brecht! pero pocos han leído, o han visto sus obras de teatro. La cita, que sintetiza de manera sencilla las opiniones del dramaturgo sobre la guerra, llama la atención del visitante que se acerca a la casa por la prominencia que tiene el lienzo blanco adherido a la verja. Una mancha negra deja ver en el medio una sucia paloma. 


