La novela negra de detective

Esta es básicamente una novela policiaca. Por eso, quizá, es percibida por muchos como un género menor. Ello a pesar de que es un género muy variado. Hay novela negra policiaca histórica de excelente calidad, en la que el marco y los hechos históricos son tan importantes como la trama policial. Un ejemplo típico es El nombre de la rosa, de Umberto Eco.

Para referirse al género ‘negro’ policial o no, con frecuencia se habla también de thriller. Un anglicismo difícil de traducir por lo que el término se ha adoptado en español para la novela de suspenso, de misterio, cuando una obra “produce escalofríos”. Hay thrillers clásicos detectivescos de ciencia ficción, como el famoso Sueñan los androides con ovejas eléctricas, de Philip K. Dick, que Ridley Scott llevó al cine como Blade Runner.

La novela negra detectivesca está protagonizada por un policía, un detective o un comisario especialmente sagaz encargado de resolver un crimen. Aunque no siempre sea muy evidente, es menos ligera de lo que parece. De hecho esta novela introduce desde sus comienzos elementos psicológicos y sociológicos importantes que no le pasan desapercibidos a un buen lector. El modelo más conocido es el de la serie negra tradicional estadounidense de los años veinte y treinta del siglo pasado, al estilo del escritor Dashiell Hammett y su detective Sam Spade, un hombre duro e irónico. Pero especialmente al estilo de Raymond Chandler y su detective Philip Marlowe. Tipos cínicos que se mueven en una sociedad decadente y corrupta, los Estados Unidos de la Gran Depresión de 1929, en tiempos de la ‘ley seca’. Me seducía sobre todo Marlowe porque no era solo un hombre muy macho y muy duro, sino que tiene también un espíritu filosófico y contemplativo, y le gusta el ajedrez y la poesía.

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¿Quién era Alma Mahler?

A propósito de la publicación de una nueva biografía*.

¿Qué nos mueve a leer un libro sobre la vida de alguien, una escritora, un músico, una artista, un político? En primera instancia, la fascinación por su obra, su vida, su época. Queremos saber más sobre todo lo relacionado con esa persona, pero al mismo tiempo queremos confirmar lo que ya sabemos de ella. Sea bueno o malo, no importa (la biografía de Mussolini es un bestseller), abrimos una biografía para encontrarnos más íntimamente con la persona que creemos conocer.

Pues bien, ese interés por confirmar las pocas cosas que sabía sobre la esposa del compositor Gustav Mahler me llevaron a esta nueva biografía de Alma Mahler (1879-1964), recién publicada por la editorial Fayard en Francia. Entre esas pocas cosas que sabía de ella estaban no solo las relaciones con sus amantes/maridos, todos hombres geniales —el artista Gustav Klimt, el arquitecto Walter Gropius, el pintor Oskar Kokoschka, y el escritor Franz Werfel— sino su condición de mujer inteligente y talentosa —excelente pianista que deseaba dedicarse a la composición— que ve frustradas sus aspiraciones cuando su futuro marido, Gustav, le exige que olvide la composición. Con un compositor en la familia basta, y ese es él.

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Fraude en la inseminación artificial

Qué fácil es hacer a un ser humano. Esta es una verdad que sobre todo los ginecólogos conocen muy bien. Un poquito de semen introducido en el justo momento en un óvulo y ¡zas! A los nueve meses sale pataleando y llorando un nuevo ser humano.

Este es el principio de las clínicas de fertilidad. Quienes estén en busca de tener un hijo propio, una mujer sola o una pareja, y no lo consigan por las vías tradicionales, no tienen sino que dirigirse a una de estas clínicas y ponerse en manos de sus especialistas. Ellos saben lo que hay que hacer. ¡Cuántos niños no habrán nacido en el mundo desde que se generalizó este tipo de clínicas!

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Ghost Writer

El fantasma de la inteligencia artificial.

— Foto de Duncan Sanchez, en Unsplash.com —

El otro día, visitando una de esas redes sociales en las que perdemos tanto tiempo viendo cosas que no nos interesan, me tropecé con una entrada que me llamó la atención. La autora de la entrada es una mujer que se define como ghost writer, escritora fantasma, gente cuyo modo de ganarse la vida es escribiendo de manera anónima para otros. Su nombre nunca aparece en el libro o en el artículo que haya escrito. El nombre que aparece es el de la persona que le ha pagado por el trabajo. Lo utilizan mucho los políticos para ‘escribir’ sus biografías, o gente con plata que quiere ver su nombre plasmado en la portada de un libro.

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