A propósito de una visita al museo (alternativo) de la moda en Ámsterdam. Ropa sin huella ecológica
Foto de Marco Bianchetti en Unsplash —
Zara, H&M, Uniklo, Forever 21, Primark, Urban Outfitters, Victoria Secret… Con estos y otros nombres de grandes marcas de la moda nos encontramos cada vez que pasamos por los sectores comerciales de las ciudades. Son nombres ubicuos, están en todas partes, en todas las grandes ciudades de los cinco continentes del mundo. Vamos por ahí y vemos esa camiseta tan bonita, perfecta para este verano (cada verano necesitamos nuevas camisetas), y, ¡solo cuesta 4 euros!
Los ricos pueden permitirse lujos que no son accesibles para la mayoría de los mortales.
Los tres viajeros aéreos favoritos, de John Francis Rigaud – Museo El Prado —
Esta imagen (1785) del artista John Francis Rigaud muestra a la señora Leticia Anne Sage, conocida actriz y belleza de la alta sociedad inglesa de la época junto con dos caballeros, también muy encumbrados, Vicenzo Lunardi y George Biggin, a punto de comenzar un vuelo en globo, una diversión de moda entre los ricos a finales del siglo XVIII.
¿Puede la música expresar la preocupación por el cambio climático?
Foto de Providence Doucet, Unsplash —
¿Qué tendría la Cuarta Sinfonía de Dmitri Shostakovich que tanto le molestaba a Stalin? Al punto de que, en diciembre de 1936, el compositor canceló su estreno por temor a posibles represalias del régimen. ¿Sería porque los sonidos resultaban demasiado abstractos para el ambiente imperante del realismo socialista? ¿O acaso Shostakovich habría utilizado aires musicales con supuestas remembranzas burguesas, occidentales, claramente anticomunistas?
En estos años, muchos artistas buscan conexiones líricas entre sus narrativas personales, sus intenciones estéticas y los hechos de la actualidad. La migración, los conflictos, la pobreza, la degradación del medio ambiente, la extinción de especies, aparecen con frecuencia representados de uno u otro modo en sus trabajos. Se habla de ‘artivismo’, que no hay que entender como un compromiso con alguna ideología o tendencia política, como sucedió en los años del arte del llamado ‘realismo socialista’, sino como un compromiso del artista con la vida, la naturaleza, y la libertad de todos, tanto humanos como animales.
El cantante británico Robbie Williams estuvo a punto de morir hace unos meses debido a una intoxicación con mercurio y arsénico. Los médicos se quedaron sorprendidos al constatar los altísimos niveles de estas dos sustancias en el cuerpo del artista. Desde hacía algún tiempo llevaba una dieta rica en pescado, dijo. Comía pescado dos veces al día.
Comentario al libro, “Cómo evitar un desastre climático”, Bill Gates (Plaza y Janés, 2021)
Leyendo este libro de Bill Gates me pregunto si él de verdad cree que las propuestas que hace para detener la catástrofe climática tienen buenas posibilidades de ser llevadas a la práctica. Quizá sí lo cree, después de todo BG se define como optimista. Y hay que ser sin duda bastante optimista para esperar que en las próximas tres décadas, el modelo económico capitalista siga operando tal cual a como lo ha venido haciendo desde sus comienzos, pero sin emitir ni un solo gramo de dióxido de carbono a la atmósfera. Pues ese es el objetivo que él plantea, que en 2050, siguiendo con los business as usual, nuestras emisiones se reduzcan a cero.
Hace una semana exactamente, el domingo 14 de febrero, la temperatura en Ámsterdam era de -5 grados centígrados en el día. La ciudad, y el país entero permanecían todavía cubiertos por los 15 cm de nieve que había caído unos días antes y que, al mantenerse las temperaturas bajo cero, se había convertido en una gruesa capa de hielo.
Foto tomada el 14 de febrero frente al parque de mi barrio (-5 grados)
Una semana más tarde, hoy 21 de febrero, tenemos 16 grados, una temperatura más típica de abril, que nos ha hecho sentir a todos que ya comenzó la primavera.
Después de haber pasado cinco años en Berlín separando religiosamente el plástico de los otros desechos, regreso a vivir a Ámsterdam para encontrarme con que en esta ciudad ya no se separa esta basura. No se imaginan lo difícil que es romper con un hábito de un lustro y empezar de nuevo a tirar en el balde de la cocina, junto con las cáscaras de naranja y de banano, las cortezas de zanahorias, papas y restos de comida, los envoltorios plásticos del queso y el montón de polietileno en el que vienen envueltas las verduras que se compran en el supermercado. Nada más la visión de esta heterogénea mescolanza de desperdicios, visión escabrosa, me hace sentir que estoy cometiendo un delito.
Al día siguiente de que abrieran los cafés en Berlín, me fui al Espresso House que está cerca de casa a tomarme un buen capuccino en la terraza. Como es costumbre, al pedirlo les dije que no era para llevar, era para tomarlo ahí. En este caso, normalmente te lo dan en una taza de loza. Por eso me sorprendió que me lo dieran en uno de estos vasos de cartón con recubrimiento interior de plástico, y fuera de eso con una tapa de plástico que ni siquiera era necesaria. Pensé que se habían equivocado y protesté: es para tomar aquí, recalqué. Continuar leyendo «Sobre plástico y pandemia – Los desechos de la Covid-19»
Comentarios a partir del libro Contra los hijos, de la escritora chilena Lina Meruane.
Foto de Oliver Cole, Unsplash
Yo estoy convencida de que una completa igualdad de los sexos se conseguirá solamente cuando los hombres sean capaces de parir hijos. O cuando la tecnología logre producir los bebés en laboratorios hasta el final de la gestación, ahorrándoles esta pesada función a las humanas. Pero, la verdad, no veo muy cerca ninguna de estas dos opciones, así que lo más probable es que esta labor siga estando en los próximos tiempos en manos (o en el vientre) de las mujeres. Continuar leyendo «Los hijos de las feministas»
Casi al final del libro, cuando el mal ya se está extinguiendo, Cottard y Tarrou, dos de los personajes de la novela La Peste de Camus, hablan del regreso a la normalidad. «¿A qué llama usted una vida normal?», pregunta Cottard. «A que haya de nuevo películas en los cines», contesta Tarrou sonriendo. Continuar leyendo «De La Peste de Camus a la pandemia de hoy»
El coronavirus ha hecho desaparecer de la noche a la mañana todos los grandes temas de actualidad que se debatían en el mundo antes de su irrupción. Ahora, quién se acuerda del clima, de los incendios, de los refugiados, de la guerra en Siria, de que los niños están muriendo de hambre en Yemen, del dengue en América Latina, del ascenso de la ultraderecha en Europa. Todas estas cosas que hasta febrero hacían parte de la primera plana de la prensa ahora han quedado relegadas a las secciones inferiores de los medios. Continuar leyendo «Corona, un virus de película»
Todo comenzó con una inocente canción infantil. ¿O quizá no tan inocente?
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La cancioncilla, que cantan los niños alemanes en edad preescolar, habla de una abuela – Oma, en alemán- un poco loca, una anciana extravagante que anda en su moto por el gallinero, una de esas Oma graciosas y cómicas que a los nietos les gustan. Continuar leyendo «Las abuelas alemanas, de heroínas a villanas»
Siempre he pensado que la mejor manera de conocer un país es adentrándonos en su literatura. Lo acabo de comprobar una vez más ahora que he vuelto de un viajecito a Polonia. Casualmente, al poco de haber vuelto de este viaje se supo que una polaca, Olga Tokarczuk, había ganado el premio Nobel de Literatura correspondiente al año pasado. Confieso que nunca la había oído nombrar. Una buena amiga con quien comparto lecturas, se encargó de suministrarme una copia de uno de sus libros traducidos al español, Sobre los huesos de los muertos (2009). Ahora tengo la impresión de que leyendo este libro he aprendido más sobre ese país que lo que aprendí durante la semana larga que pasé visitando los principales sitios turísticos de Varsovia y Cracovia. Una semana leyendo apresuradamente (porque la turista no tiene tiempo de detenerse mucho, hay demasiado por ver y poco tiempo) la información histórica y cultural que proporcionan tantos museos, plazas, catedrales, palacios, torres, castillos…, y creo que al final saqué menos en claro de esa visita que lo que he sacado ahora con la lectura de esta novela.Continuar leyendo «La Polonia de Olga Tokarczuk, premio Nobel»
En una encuesta reciente en Alemania se le preguntó a la gente, ¿qué prefieren, que el gobierno dé más prioridad a la economía o a la protección del clima? El resultado fue sorprendente: un 63% de los alemanes se inclinó por la protección del clima. La crisis climática parece ser en estos momentos la principal preocupación de la mayoría de los alemanes (y de muchos otros en el mundo, a juzgar por las masivas manifestaciones callejeras la semana pasada). ¿Quiere decir esto que los alemanes están dispuestos a renunciar a una parte considerable de la vida confortable que tienen (auto, vacaciones frecuentes en avión, ropa nueva todas las temporadas, 60 kilos de carne per capita al año, etc.) en aras del medio ambiente? Continuar leyendo «Economía vs Ecología»
El plástico es uno de los grandes éxitos de la humanidad. Qué descomplicada se volvió la vida diaria desde que se empezaron a usar regularmente toda clase de bolsas y embalajes grandes medianos y pequeños para empacar las cosas. Y qué fácil era no tener que lavar y poner a secar este empaque sino, ¡plaf! tirarlo a la basura. De niña yo creía que en el futuro la gente no tendría que lavar platos, vasos ni cubiertos después de las comidas porque todo, hasta el mantel, que ya no sería de tela, sería desechable. Pues bien, ese futuro (el omnipresente plástico desechable) hace tiempo es una realidad. Y aquí estamos, con un enorme y creciente problema de basura, frente al cual no se está aplicando la única solución posible: dejar de producir plástico desechable. Continuar leyendo «Un mundo de plástico»