… y sus obras perdidas
Si creemos las especulaciones que hace el escritor holandés Ilja Leonard Pfeijffer en su novela Grand Hotel Europa, entre los últimos cuadros que pintara el artista italiano Caravaggio, varios representan figuras sin cabeza, o a punto de perderla. Esto se se debería a que en el año 1606, Caravaggio asesinó a un hombre, y por este crimen fue condenado a ser decapitado por cualquier persona que se lo encontrara en el camino. Uno de estos cuadros es La decapitación de San Juan Bautista (1608), la única pintura de Caravaggio que tiene su firma, un detalle más importante de lo que parece, porque la falta de firma en sus cuadros se va a prestar después para confusiones. Otro es Salomé sostiene la cabeza de Juan el Bautista (1607), y uno más, posiblemente su última obra, David con la cabeza de Goliat (1609-1610). Un dato interesante al respecto es que en los tres casos, Caravaggio pinta su propia cabeza. Haciendo su autorretrato, Caravaggio estaría expresando su temor a morir de la misma forma.
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no están recogiendo la basura sino divirtiéndose tomando unas cervezas. A las obreras de una fábrica de textiles, no se las ve hilando en sus máquinas, sino a la hora de la pausa, fumando un cigarrillo. Podrían ser empleadas de cualquier otro oficio. Helga Paris dice que quería mostrar a la gente por encima o por fuera del contexto político.


La primera reacción que causan las figuras de Gustavo Ramírez Cruz, artista colombiano residente en Berlín, es alegría. Porque sus insólitas bestias y muñecas de todos los tamaños, construidas a base de papel maché, transmiten un curioso regocijo a quien las contempla. Quizá por los colores vívidos, o por la gracia de las formas, o por la fantasía que sugieren como personajes que habitan un mundo fantasioso. No sé, pero te sientes más feliz después de verlas.
El público de música clásica suele ser muy conservador. Las grandes salas de concierto saben esto, y por eso la mayor parte de sus programas incluyen solo piezas de los famosos compositores del pasado. Como mucho, músicos de hasta mediados del siglo XX. De Bach a Hindemith. Si quieres esuchar música clásica contemporánea tienes que ir a lugares muy especializados, o a festivales dedicados a este tema. A veces las salas convencionales añaden una breve pieza de algún compositor de hoy, pero nunca más de una, por temor a que queden demasiadas sillas desocupadas. 