No todo tiempo pasado fue mejor. Esto es más cierto que nunca cuando pensamos en enfermedades. Pero, ¿qué tan mejor es el presente?

En octubre de 1347 atracaron en el puerto de Messina en Sicilia varios barcos mercantes genoveses provenientes de Crimea, en el Mar Negro. Nada especial, salvo porque gran parte de la tripulación venía muerta y los que aún estaban vivos presentaban rasgos de una extraña enfermedad: unas protuberancias negras del tamaño de un huevo o de una manzana destacaban en los sobacos y en las ingles de los marineros. Continuar leyendo «1348, el año de la plaga bubónica que acabó con la mitad de la población europea»

Casi al final del libro, cuando el mal ya se está extinguiendo, Cottard y Tarrou, dos de los personajes de la novela La Peste de Camus, hablan del regreso a la normalidad. «¿A qué llama usted una vida normal?», pregunta Cottard. «A que haya de nuevo películas en los cines», contesta Tarrou sonriendo.
El coronavirus ha hecho desaparecer de la noche a la mañana todos los grandes temas de actualidad que se debatían en el mundo antes de su irrupción. Ahora, quién se acuerda del clima, de los incendios, de los refugiados, de la guerra en Siria, de que los niños están muriendo de hambre en Yemen, del dengue en América Latina, del ascenso de la ultraderecha en Europa. Todas estas cosas que hasta febrero hacían parte de la primera plana de la prensa ahora han quedado relegadas a las secciones inferiores de los medios. 
