No nos estamos tomando en serio el calentamiento global
Los planes y proyectos de las conferencias sobre el cambio climático de Naciones Unidas avanzan como las procesiones de antes, dos pasos adelante y uno atrás. Se logran acuerdos, se firman tratados, las naciones hacen promesas, la delegaciones de los países, los activistas de las ONG, todos se se toman fotos sonrientes, vamos por el buen camino, dicen. El mundo se alegra. Dos pasos adelante. Pero al final no cumplen, o cumplen a medias y a regañadientes. Un paso atrás.
Dos presencias indeseables con las que no nos queda más remedio que convivir… y esperar a ver las consecuencias.
— Foto de Maxim Berg, en Unsplash —
Nosotros creemos que somos los mismos seres humanos de, pongamos, hace mil años. O para no ir tan lejos, de hace cien años. Pues no, no somos los mismos porque hace cien años no estábamos cargados de PFAS y de microplásticos como lo estamos hoy. Hace cien años no vivíamos rodeados de plásticos. Hoy lo estamos a tal punto que casi se podría decir que nos hemos plastificado. Así como hemos tenido una Edad de Piedra, y después una Edad de los Metales (cobre, bronce, hierro), hoy se podría decir que vivimos en una Edad de Plástico.
La pesca de arrastre está matando el mar. Ocean es una denuncia urgente para intentar frenar la gran industria pesquera que utiliza estas prácticas.
El último documental del naturalista británico David Attenborough, Ocean, comienza con unas escenas preciosas filmadas en el fondo del mar, con peces de todos lo colores, de las más diversas especies, y deslumbrantes bancos de coral reluciendo en toda su belleza. Imágenes que nos dejan extasiados a los espectadores.
La crisis climática no conoce nacionalidades ni fronteras, por eso ya no tienen sentido las políticas pensadas en términos de Razón de Estado. Un concepto más adecuado para enfrentar los nuevos desafíos planetarios sería el de una Razón de la Tierra, que involucra a todos los seres vivos del reino animal y vegetal.
— Detalle de la Instalación de Kiefer en el Stedelijk Museum de Ámsterdam —
La enorme exposición de la obra del artista alemán Anselm Kiefer que se puede ver por estos días en el van Gogh Museum y en el Stedelijk Musem, dos de los grandes museos de Ámsterdam, se podría considerar como un manifiesto contra la guerra. Contra la guerra sobre la que tanto se habla en Europa en estos días, como si fuera la cosa más banal del mundo. Kiefer nació en 1945, y creció en las ruinas de la posguerra alemana.
¡Qué belleza, no! Holanda es el reino de las flores. La gente viene a Holanda en abril a ver los enormes campos de tulipanes, una de las mayores atracciones turísticas del país. Son preciosos, no se puede negar. Pero detrás de tanta belleza y tanto colorido hay un lado oscuro, del que se habla menos, y que no por invisible es menos contundente.
La agenda fósil del nuevo presidente: «We will drill, baby, drill.»
— Imagen de arstechnica.com —
La victoria de Donald Trump producirá sin duda una avalancha de opiniones no solo en los Estados Unidos sino en todos los países. Especialmente entre sus críticos. Porque quienes no lo critican, quienes están felices con esta victoria, están simplemente muy ocupados en celebrar.
COP16, una conferencia para intentar salvar lo que aún no se ha perdido
— nutrinews.com —
Esta podría ser una imagen neutral de un extenso cultivo de soja en Suramérica. Si nos acercamos un poco más a la información que acompaña esta foto nos enteraremos de que la superficie sembrada de soja en Suramérica sobrepasa los 66 millones de hectáreas, y que cada año esta superficie se incrementa en un cinco por ciento. Si vamos aún un poco más cerca sabremos que no hace mucho tiempo, todo ese terreno estaba cubierto de una enorme variedad de bosques, de rica vegetación, árboles, lianas, musgos, helechos, hongos, numerosas especies de animales, insectos. Era lo que se conoce como una selva tropical, una enorme masa vegetal rica en biodiversidad, retenedora y generadora de agua dulce.
Bueno, todo eso desapareció cuando talaron los árboles, prendieron fuego y arrasaron la tierra para prepararla para cultivos como el de esta imagen. Un monocultivo. Una única planta, soja, en 66 millones de hectáreas. No hay peor atentado a biodiversidad que un monocultivo.
The ecological footprint of military activity was one of the topics addressed at the XVI Greenaccord International Forum on the protection of nature.
I have always been struck by the fact that when it comes to carbon dioxide emissions, we limit ourselves to mentioning those produced by fossil fuels, and when it comes to pollution and destruction of nature, we refer only to toxic waste from industrial production. And there is never mentioning one of the worst sources of environmental devastation, such as that caused by all kinds of shells and bombs being launched in wars. When it comes to reducing environmental damage, the issue of the ravages caused by wars is like the elephant in the room, blunt evidence that no one seems to want to see.
La huella ecológica de la actividad militar fue uno de los temas tratados en el XVI Foro Internacional de Greenaccord sobre la protección de la naturaleza.
Foto de: Dailymaverick.co.za
Siempre me ha llamado la atención que cuando se habla de emisiones de dióxido de carbono, nos limitamos a mencionar las producidas por las energías fósiles, y cuando se habla de contaminación y destrucción de la naturaleza, nos referimos solo a los residuos tóxicos de la producción industrial. Y nunca se menciona una de las peores fuentes de devastación medioambiental como es la causada por toda clase de proyectiles y bombas que se lanzan en las guerras. Cuando se habla de reducir el daño ambiental, el tema de los estragos que causan las guerras es como el elefante en el cuarto, una evidencia contundente que nadie parece querer ver.
Todo lo que se tira por el inodoro, el lavamanos, la ducha, las máquinas lavadoras de platos y ropa y cualquier sitio de desagüe, terminará tarde o temprano en el mar. De igual modo, todo lo que se arrastra por las calles de las ciudades va a dar a alguna alcantarilla, esas inocuas rejillas abiertas en los costados de las aceras, y de ahí a un río, y de ahí al mar. Los mares del mundo se están convirtiendo en auténticas cloacas.
Tal vez ni siquiera es que seamos muchos, es que consumimos mucho.
Un amigo gay me comentó una vez que el auge de la movida gay de las últimas décadas en el mundo podría entenderse como una forma de control natural al problema de la sobrepoblación. Las parejas homosexuales, por lo general, no contribuyen a aumentar la especie y más bien están dispuestas a ocuparse de los hijos de los otros.
¿Qué tienen en común Donald Trump, Geert Wilders, Bibi Netanyahu, Marine Le Pen, Narendra Modi, Viktor Orban, Giorgia Meloni… (entre otros líderes políticos de estos tiempos que no menciono aquí para no hacer demasiado larga la lista)? Pues que todos ellos promueven políticas divisionistas, segregacionistas, con la identidad religiosa y étnica como bandera: primero nosotros, nuestra raza, nuestra lengua, nuestra religión, nuestra cultura, nuestros valores, nuestras tradiciones. Todo lo demás es desechable.
La ducha diaria causa un enorme desperdicio de agua. Una costumbre insostenible en tiempos de sequía.
Ante la sequía espantosa que se avecina este año en algunas regiones del mundo, gobiernos como el de Cataluña, están recomendando a la gente que se duche más corto. Pero, no sería mejor que recomendaran dejar de ducharse a diario, y hacerlo, por ejemplo, un día sí otro no. O por qué no, cada dos días. Dos veces a la semana. Ducharse más corto es problemático. Habría que tener un reloj en el baño y estar controlando todo el tiempo el paso del segundero.
Si el futuro del planeta está en manos de los jóvenes de hoy, entonces, ¡sálvese quien pueda!
Hace poco me llegó a los ojos en la pantalla, un artículo en el que dos famosos ancianos de edad bastante avanzada, pero aún muy lúcidos, les recomiendan a los jóvenes de hoy no caer en el consumismo. Pepe Mujica (88) y Noam Chomsky (95) piden a los jóvenes que luchen por el futuro de la humanidad. Una lucha que no exige más que pararle al consumo desmesurado vigente en estos tiempos. ¿Lo harán?
Hoy día las redes sociales en Internet permiten una difusión exponencial de información, una parte de la cual es mentira que al entrar en contacto con un número enorme de personas termina pareciendo verdad. Porque basta con que una cosa se repita muchas veces para que termine fijándose como cierta en nuestros humanos cerebritos. ¡Somos tan fácilmente manipulables! Por otro lado, una información, por verdadera que sea, que no se difunda, simplemente no existirá, porque desaparecerá en el maremágnum de datos que conforman la red.