No nos estamos tomando en serio el calentamiento global
Los planes y proyectos de las conferencias sobre el cambio climático de Naciones Unidas avanzan como las procesiones de antes, dos pasos adelante y uno atrás. Se logran acuerdos, se firman tratados, las naciones hacen promesas, la delegaciones de los países, los activistas de las ONG, todos se se toman fotos sonrientes, vamos por el buen camino, dicen. El mundo se alegra. Dos pasos adelante. Pero al final no cumplen, o cumplen a medias y a regañadientes. Un paso atrás.
La desdramatización de la muerte. Como en el Día de los Muertos.
Morir es una de las cosas más normales que les suceden a todos los seres vivos, y sin embargo los humanos tenemos por costumbre hacer todo un drama alrededor de la muerte. El tema es incluso tabú en algunos contextos. Pocas veces pensamos en que el problema de la muerte no es, o no debería ser, la propia muerte, porque los muertos no sienten nada, sino la de los otros. Por el dolor que nos causa.
Por fortuna, hay casos en los que la muerte no es un hecho tan dramático. Ahí está el Día de los Muertos. Pero tuve que pensar en esto especialmente el otro día leyendo en la prensa un artículo sobre una anciana de noventa y pico de años que pidió ser eutanasiada. Algo legal en los Países Bajos. Después de hacer todos los trámites de rigor, a la señora le aprobaron la eutanasia y le dieron fecha de ejecución. Sí, ejecución. No con el sentido de ajusticiamiento, sino de cumplimiento. Pero como en el país estaban próximas a realizarse las elecciones, la señora pidió unos días de aplazamiento de la eutanasia para tener la oportunidad de votar. Por supuesto, le contestaron.
Es conocida esa figura de la persona escondida detrás de la cortina espiando afuera lo que hacen los vecinos. ¿Quién será ese tipo que entra a veces a la casa de la mujer de enfrente? Qué casualidad que llegue justo cuando el marido, que es piloto, no está. Ahí están los niños de la esquina pisoteando de nuevo las hortensias de la vieja de la casa amarilla. Otra vez una caja grande de Amazon para los del 45. ¡Qué tanto comprará esa gente! Hum, hum.
El subtítulo de la obra es: Cuatro lecciones de humildad. En efecto, se necesitan buenas dosis de humildad para elogiar lo que nadie quiere para sí, lo que nadie se atreve a reconocer, lo ‘inelogiable’: el fracaso.
No conocía al autor de este libro, Costica Bradatan, filósofo rumano-estadounidense, y profesor de filosofía en varias universidades, entre otras cosas. Y lo que hacemos hoy en día cuando oímos por primera vez el nombre de alguien sobre quien nos interesa tener más información, es buscarlo en Internet. Así, me encontré con esta escueta página que resume en tres breves párrafos su currículum vitae, y que viene acompañada solo de esta imagen:
¿Se atreverá Donald Trump a entrar por la fuerza en Venezuela y sacar a Maduro, así como sacaron en 1989 al general Noriega de Panamá? ¿Estará buscando Mr Trump, flamante candidato a premio Nobel de la Paz, encender un conflicto en el Caribe?
— Imagen de Freepik.es —
A estas alturas todavía no está claro qué es lo que se propone el presidente de los EE.UU. con semejante despliegue militar: varios buques de desembarco anfibio, tres destructores Aegis de misil guiado, 4.000 infantes de marina, aviones de patrulla P-8, y hasta un submarino nuclear de ataque. ¿Por qué nuclear?
Es casi un tema obligado en la mesa o en las reuniones de amigos. En algún momento se terminará hablando de Inteligencia Artificial. Entre otras cosas porque, al parecer, hoy casi todo el mundo ha tenido, al menos una vez, pero por lo general, muchas más, experiencias con el uso de la IA, y esto es algo tan extraordinario que no se puede dejar de hablar de ello. Con fascinación, con respeto, con temor, con admiración, con espanto, con rechazo, con sorpresa, etc.. Hasta con amor. El tema envuelve siempre los sentimientos más diversos.
A propósito del libro de Javier Cercas sobre el Papa Francisco, El loco de Dios en el fin del mundo.
Antes de comenzar a leer este libro el tema me causaba más curiosidad que interés. ¿Por qué un escritor como Javier Cercas, que como él mismo aclara en el prefacio, es ateo y anticlerical, aceptaría escribir un libro para redimir a un papa de Roma. Utilizo la palabra ‘redimir’ a propósito, porque la idea de escribir el libro no se le ocurrió a él, sino que fue una propuesta del Vaticano. Y por qué Roma le daría esa misión a un intelectual ateo en vez de dársela a un intelectual creyente, como hay muchos. ¿Quizá porque en este caso la absolución dada por un impío pesa más que la de un devoto de la Iglesia?
Dos presencias indeseables con las que no nos queda más remedio que convivir… y esperar a ver las consecuencias.
— Foto de Maxim Berg, en Unsplash —
Nosotros creemos que somos los mismos seres humanos de, pongamos, hace mil años. O para no ir tan lejos, de hace cien años. Pues no, no somos los mismos porque hace cien años no estábamos cargados de PFAS y de microplásticos como lo estamos hoy. Hace cien años no vivíamos rodeados de plásticos. Hoy lo estamos a tal punto que casi se podría decir que nos hemos plastificado. Así como hemos tenido una Edad de Piedra, y después una Edad de los Metales (cobre, bronce, hierro), hoy se podría decir que vivimos en una Edad de Plástico.
¿Lograrán desmantelar el barrio rojo de Ámsterdam?
Mientras el mundo anda enzarzado en bombardeos, genocidio, más armas para la OTAN, amenazas arancelarias de Donald Trump, calentamiento global, extinción de especies…, la capital del pequeño reino de los Países Bajos, Ámsterdam, discute qué hacer con las prostitutas del famoso ‘barrio rojo’ de la ciudad. Ellas, por supuesto, solo quieren que las dejen trabajar en paz, pero a la Alcaldía se le ha ocurrido que el barrio se ha vuelto invivible, y lo mejor es trasladarlas, creando un centro erótico en otra parte de la ciudad.
La pesca de arrastre está matando el mar. Ocean es una denuncia urgente para intentar frenar la gran industria pesquera que utiliza estas prácticas.
El último documental del naturalista británico David Attenborough, Ocean, comienza con unas escenas preciosas filmadas en el fondo del mar, con peces de todos lo colores, de las más diversas especies, y deslumbrantes bancos de coral reluciendo en toda su belleza. Imágenes que nos dejan extasiados a los espectadores.
La crisis climática no conoce nacionalidades ni fronteras, por eso ya no tienen sentido las políticas pensadas en términos de Razón de Estado. Un concepto más adecuado para enfrentar los nuevos desafíos planetarios sería el de una Razón de la Tierra, que involucra a todos los seres vivos del reino animal y vegetal.
— Detalle de la Instalación de Kiefer en el Stedelijk Museum de Ámsterdam —
La enorme exposición de la obra del artista alemán Anselm Kiefer que se puede ver por estos días en el van Gogh Museum y en el Stedelijk Musem, dos de los grandes museos de Ámsterdam, se podría considerar como un manifiesto contra la guerra. Contra la guerra sobre la que tanto se habla en Europa en estos días, como si fuera la cosa más banal del mundo. Kiefer nació en 1945, y creció en las ruinas de la posguerra alemana.
Se ha vuelto hoy tema de conversación habitual entre la gente. ¿Ya tienes listo tu kit de emergencia?
Se trata de un paquete de productos básicos que te ayuden a sobrevivir 72 horas en caso de estallido de guerra. Alimentos no perecederos, agua embotellada, medicamentos, dinero en efectivo, documentos de identidad, linterna-velas-fósforos, ah, y un radiecito de pilas.
—¿72 horas?¿Y después qué?
—Bueno, después ya veremos… según lo que haya pasado en esas 72 horas.
¿Se puede cambiar el libreto de una ópera, o de una obra de teatro clásica, para adaptarla a la agenda política del presente? ¿Por qué no mejor crear nuevas obras?
Cubierta de la primera edición de la partitura
Pongamos el caso de la ópera Madama Butterfly compuesta por Giacomo Puccini en 1904. La trama se desarrolla en el Japón de esos años, un país que el compositor nunca había visitado, y lo poco que debía saber de la cultura japonesa estaba sin duda basado en las fantasías europeas que se tenían entonces de aquellas lejanas tierras. La ópera cuenta la historia de una geisha de 15 años seducida por un oficial americano. Después de una noche de pasión en la que le promete falsamente matrimonio, (en realidad se está burlando todo el tiempo de ella), el hombre la abandona. Una típica historia que reproduce el comportamiento del macho, arrogante, colonizador, sexistas y racista, que se aprovecha de una pobre muchacha, a la que considera inferior racial y socialmente. Al final (espóiler) la pobrecilla se suicida clavándose el cuchillo de su padre.
A algunos les gusta comparar a Trump con Hitler. Empezando por su vicepresidente, el señor JD Vance, que hace unos años dijo que Trump era el Hitler de América. Qué ironía del destino, poco después este antipático individuo se convertiría en el vicepresidente del “Hitler de América”. ¿Cómo ha justificado él este cambio de mentalidad tan importante? Pues nada, simplemente diciendo que cambió de opinión.
Ahora que se ha conocido la noticia de que un asteroide podría chocar con la Tierra en diciembre de 2032, no pude evitar acordarme de la película Don’t Look Up, una comedia satírica en la que dos astrónomos intentan infructuosamente prevenir a la humanidad de la caída de un gigantesco cometa que acabará con la civilización humana. Mientras que el Elon Musk de la película calcula las maneras de sacarle provecho económico a la enorme piedra, y prepara su escape a otro planeta.