A propósito de la Berlinale

berlinale-2017-1Buscas en Berlín la Berlinale, ¡oh, peregrino del séptimo arte!

Con bastantes semanas de anticipación en la ciudad van apareciendo los carteles que anuncian la Berlinale, el festival internacional de cine de Berlín que ya va por su 67° temporada. En las estaciones de metros, en los paneles publicitarios en la calle. Por todas partes. A quienes nos gusta el cine comenzamos a regodearnos de las horas que nos esperan en la oscuridad de las salas viendo lo último del cine mundial, con películas que tratan temas sociales y políticos, como es lo característico en este festival.

Soñar no cuesta nada, dicen.

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Foto AP, junio de 1977, Los Angeles

A mí nunca me ha gustado hacer cola. ¡A quién le gustará! Aparte de algunos masoquistas como esos que se ven en los Estados Unidos que se estacionan con días de anticipación frente a las taquillas de los cines en donde van a exhibir la última película de la serie Star Wars. Al resto de los mortales no nos hace gracia estar parados en una fila durante horas hasta llegar a una anhelada ventanilla a que nos den lo que hemos venido a buscar, un cartoncito que nos permita cruzar el umbral de la sala. Por eso me alegré muchísimo cuando, hace años, los teatros se inventaron el sistema de compra de tiquetes por internet. ¡No más filas! Con mi billete impreso en mano, comprado con el mínimo esfuerzo luego de un par de clics, la entrada a la ópera, al concierto o a la película estaba garantizada. Era el confort del mundo online de estos tiempos.

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Foto Tagesspiegel

imagesBueno, eso es verdad en todas partes menos en la Berlinale. Por alguna razón, que no tengo clara, las entradas solamente se pueden comprar en línea con tres días de anticipación. Okey. Programa en mano hice una selección de las diez películas que me parecía razonable ver, teniendo en cuenta mi interés en los temas que tocaban, pero también los horarios y la localización de la sala. Como es de suponer, hacer una selección así toma bastante tiempo porque hay que buscar la información de cada película, leer la descripción, quizá ver el tráiler, quizá leer alguna reseña, esta sí, esta no, etc. etc., hasta completar la lista deseada.

Todo va bien hasta ahí. Entonces adviertes que faltan 72 horas para que comience el festival y que ya se pueden comenzar a comprar los tiquetes en internet. Tecleas berlinale.de, la página web del festival, y es aquí cuando comienza el dolor de cabeza. ¡Es imposible abrirla! Por la sencilla razón de que en ese momento preciso decenas de miles de berlineses estarán intentando hacer lo mismo. Cuando varias horas más tarde finalmente lo logras, ya por lo menos la mitad de tus elegidas se habrán agotado. Y la otra mitad todavía no se puede comprar porque están programadas para más tarde, hay que esperar otra vez las 72 horas. Hay también una pequeña opción de compra de billetes el día mismo de la presentación en la taquilla del teatro. Esto significa que hay que irse temprano y pararse en la cola a esperar durante horas. Algo a lo que me niego. Ir a cine debe ser un placer no un suplicio.

dinerPor esta razón, pues, me perderé de ver –al menos por ahora– el thriller psicológico, The Dinner, basada en el bestseller del escritor holandés Herman Koch que lleva el mismo título. Terribles secretos de familia se van revelando mientras avanza la cena. La novela es buena, la recomiendo, pero según las páginas de chismorreo de la prensa, Koch, que había venido especialmente de Holanda a ver la premier de la película, salió furioso de la sala, –¡tan mala le habrá parecido!– y se marchó directo a Hauptbahnhof, la estación de trenes, a coger el primer tren de vuelta a Ámsterdam. Ver el tráiler

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Pokot-Foto, Robert Patka

Tampoco conseguí entradas para Pokot (Pista) de la cineasta polaca Agnieszka Holland. La escena del film es la Polonia rural de hoy 25 años después de la caída del comunismo. La protagonista es una vegetariana y astróloga que una noche de invierno se tropieza con el cadáver de su vecino. La directora dice que la película también habría podido llamarse No Country for Old Women. Ver el tráiler. Esta es una película que hay que ver.

mujerfantasticaNi para Una mujer fantástica, del chileno Sebastián Lelio –que muchos recordarán por Gloria– sobre “una transexual en busca de justicia poética”. Un tema más actual, imposible. No por la poesía, sino por la justicia. Ver el tráiler. Cada vez me sorprende más el cine chileno. Una película como Gatos Viejos (2010) es una pequeña obra maestra. Y quien no haya visto El Club (2015) de Pablo Larraín, se está perdiendo de una de las mejores puestas en escena sobre el tratamiento de la muy conservadora Iglesia católica latinoamericana para sus curas pederastas. Chile, que tenía la reputación de ser el país más pacato de Latinoamérica ahora produce el cine más crudo y desinhibido de la región. ¡Qué bien!

cartel_de_el_bar_de_alex_de_la_iglesia-1Otra que no puedo ver estos días es El Bar, un thriller jocoso y violento que podría resultar ser una soberana tontería pero que quiero ver de todos modos, por si acaso. Además, no se ve todos los días cine español en Berlín. Ver el tráiler

 

viceroys-house-movie-uk-poster-1Otra que quería ver es Viceroy’s House, porque me gustan las películas con marco histórico, sobre Lord Mountbatten, el último virrey del imperio británico en la India. La película es de la directora, Gurinder Chadha y marca la división del país en hindúes, sijs, y musulmanes, dando lugar a Pakistán. Los ancestros sijs de Chandha vivieron el desplazamiento que causó esta división. Eso hace interesante la película porque ofrece la visión de los locales. Ver el tráiler

the-party-sally-potterOtra, The Party, de Sally Porter, es una “comedia envuelta alrededor de una tragedia, que comienza como una celebración y termina con sangre en el suelo”. Se mete con la polarización de la política en la Inglaterra de hoy. Me interesa.

 

kmarx The Young Karl Marx. Una señal de que Marx y el marxismo están de regreso. A sus 26 años, Marx y su mujer Jenny parten al exilio, a París, en donde en 1844 se encuentran con Federico Engels, el hijo de un rico empresario. De esta relación surgiría una transformación del mundo solo comparable al inicio de Renacimiento. Ver el tráiler. No me la quiero perder.

 

reinaY finalmente, quizá, La Reina de España, de Fernando Trueba, que aunque no tiene pinta de ser muy buena podría darme una sorpresa; Ana, Mon Amour, porque es una película rumana y la mayoría de los filmes rumanos que he visto en los últimos años no me han decepcionado, al contrario. Y, Los últimos días en La Habana, porque después de ver el tráiler de esta película es imposible resistirse a no verla.

Pero no estoy dispuesta a hacer la fila para tratar de conseguir uno de los pocos boletos que venden a última hora y por el que se pelean cientos de personas. Así que tendré que esperar al mes próximo, cuando pasado el bullicio de la Berlinale, las alfombras rojas, y la expectativa de ver entrar a alguno de los artistas o directores, estas películas comiencen a ser exhibidas de manera menos glamorosa en las salas de cine de la ciudad.

berlinale-film-festival-berlin-900-7Por lo pronto, y como para participar de algún modo del ambientillo festivalero, todavía queda la opción de ir a ver alguno de los montones de documentales que se proyectan por ahí en las pequeñas salas. Aunque habrá sin duda algunos buenos, me temo que la mayoría serán, ­¡ay!, bastante insoportables.

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