Ucronías. Qué hubiera pasado si…

… si Hitler hubiera ganado la guerra.

TiemposRecios
Detalle de la portada de Tiempos recios, novela de Mario Vargas LLosa

Proponer alternativas a hechos histórico se llama ucronía. De u que significa sin, y cronos que significa tiempo. Algo que pudo haber sido pero no fue. Hay dos excelentes novelas ucrónicas que imaginan lo que hubiera pasado en Estados Unidos de haber ganado Hitler la guerra. Una es El hombre en el castillo (1962), de Philip K. Dick, en la que Alemania y Japón controlan gran parte del territorio estadounidense. La otra es La conjura contra América (2004) de Philip Roth, en la que Roosevelt pierde las elecciones de 1940 y las gana Charles Lindbergh, el famoso piloto que tenía simpatía nazis.

Pero no es sobre estas novelas de lo que quiero hablar, las traigo a cuento porque tuve que pensar en ucronías después de leer la última novela de Mario Vargas LLosa, Tiempos recios. La novela trata del golpe de Estado que sufrió en 1954 en Guatemala el gobierno de Jacobo Árbenz, presidente elegido unos años antes por amplia mayoría. El golpe fue auspiciado por Estados Unidos, por la CIA, que puso en el gobierno al coronel Carlos Castillo Armas. Este hecho marcó el rumbo de la historia política de América Latina en el siglo XX, y hasta hoy día.

Gloriosa_victoria
Gloriosa victoria, de Diego Rivera. El Secretario de estado de EEUU le da la mano a Castillo Armas. También aparecen el jefe de la CIA y el embajador estadounidense repartiendo dólares, con la bendición de la Iglesia.

De Vargas Llosa podemos decirlo todo menos que tenga simpatías comunistas. Por eso no hay riesgo de desvíos izquierdizantes en esta novela, cuyos hechos están fundamentados en documentación histórica. Las maquinaciones del gobierno de Eishenhower para derrocar a Árbenz y generar el caos en ese país no son fantasía.

UF-BananasVargas Llosa nos escenifica la situación política de Guatemala desde finales de la década del cuarenta. El presidente de entonces, Juan José Arévalo (1945-1950), promovió una ley que permitía a obreros y campesinos afiliarse a sindicatos. Algo que molestó a la United Fruit, la poderosa empresa estadounidense que dominaba en la región. Arévalo, y después Árbenz, lo que quería era modernizar el país, convertirlo en una democracia liberal y capitalista, siguiendo justamente el modelo estadounidense. En EE.UU. existían los sindicatos. ¿Por qué no en Guatemala? Los mismos analistas estadounidenses decían que el riesgo de que Guatemala se volviera comunista era remoto en esos años. El propio Árbenz se definía como anticomunista, y se reía de que el embajador estadounidense dijera que Guatemala era un satélite ruso, cuando en el país no había un solo ruso, y ni siquiera mantenía relaciones diplomáticas ni comerciales con la URSS.

La acusación del gobierno de Eisenhower de que Árbenz alentaba la entrada del comunismo soviético en el continente fue una mentira que pasó por verdad y que cambió el devenir de América Latina.

Vargas LLosa sugiere que los EE.UU. con esta acción estimularon el crecimiento de sentimientos antinorteamericanos en toda América Latina, en donde posteriormente algunos gobiernos se afiliarían, ahí sí de verdad, al comunismo. “Sirvió para radicalizar y empujar hacia el comunismo el Movimiento 26 de julio de Fidel Castro“, y puso a este país de hecho en manos de la Unión Soviética, porque era la única manera de blindarse contra las presiones, boicots y agresiones de EEUU. “Otra hubiera podido ser la historia de Cuba si Estados Unidos acepta la modernización y democratización de Guatemala que intentaron Arévalo y Árbenz…, la misma modernización y democratización de la que habló Fidel Castro para la sociedad cubana cuando el asalto al Cuartel Moncada en 1953, en Santiago de Cuba”.

Genocidio
Foto de Arturo Albizures

Pero además, la victoria de Castillo Armas en Guatemala tuvo consecuencias graves para el resto del continente, “donde, por varias décadas, proliferaron las guerrillas, el terrorismo y los gobiernos dictatoriales de militares que asesinaban, torturaban y saqueaban sus países, haciendo retroceder la opción democrática por medio siglo más”. Y sumió a Guatemala en una espantosa guerra civil que duró hasta 1996, y produjo un genocidio de la población indígena del país.

Es después de leer sobre todo esto que me surge la tentación ucrónica: qué hubiera pasado si las cosas no hubieran sucedido de esa manera. Si los Estados Unidos nunca hubieran impulsado el derrocamiento de Jacobo Árbenz. Cómo se hubiera desarrollado la historia de América Latina si EE.UU., en vez de atacar hubiera apoyado a estos gobiernos. ¿Qué sería Cuba hoy?

No estaría mal que alguna buena escritora o escritor latinoamericano se decidiera a meterse con una ucronía así, fantasear con una historia alternativa, no necesariamente más feliz (aunque es difícil imaginarla más infeliz), sino solo diferente. Partiendo de la realidad de un determinado momento histórico, explorar un escenario distinto, como hace Philip Roth en su magistral Conjura contra América, de la cual la cadena de televisión HBO ha hecho una serie que dicen que no está nada mal.

ucronia2
Imagen del blog Memilandia

 

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