Ladrones de museos

CoinLos ladrones no necesitaron más que una escalera de aluminio y una carretilla para robarse del Museo Bode de Berlín esta gigantesca moneda de oro de 24 kilates, que pesa 100 kilos. El robo sucedió el pasado mes de marzo.

Cuatro meses después seguía sin saberse nada de los ladrones hasta ayer cuando, por fin, la policía parece haber hallado alguna pista.

FotoDW
Museo Bode – dw.com

No se podría decir que fue un robo espectacular. A altas horas de la madrugada, los ladrones, dos (o tres) enmascarados, se las ingeniaron para subir por una escalerilla hasta una de las ventanas altas del museo y entrar en el edificio. Nadie sabe por qué las alarmas no sonaron. Rompieron la vitrina en donde estaba la moneda y se la llevaron huyendo posiblemente por la misma ventana. Hay señales de que la moneda, cuyo peso es comparable a una lavadora de ropa, cayó al suelo, quién sabe desde qué altura, y debió estropearse. La caída debió producir sin duda un fuerte ruido, pero, otra vez cosa extraña, nadie oyó nada.

En marzo, cuando se supo lo del robo, circularon toda clase de chistes en los medios sociales en internet. Cosas como que la máquina de tiquetes del metro más cercano se había trabado con una moneda.

HuffingtonPost
http://www.huffingtonpost.com.au

No fue un robo espectacular, fue chapucero, no se necesitó equipo de alta tecnología (como George Clooney en Ocean’s Eleven), pero fue exitoso.

La moneda, que tiene un lindo nombre, The Big Maple Leaf (La gran hoja de arce), ni siquiera es muy bella, ni muy antigua. Fue emitida por la Moneda Real Canadiense en 2007 y tendría un valor de varios millones de euros. Hay solamente cinco monedas como ésta en el mundo, con la imagen de la reina Isabel II de Inglaterra, quien es también, al menos nominalmente, (yo no lo sabía) jefe de Estado de Canadá. El dueño de la moneda la prestó al Museo Bode en 2010 para exhibirla dentro de la colección numismática del museo, que es una de las más grandes del mundo.

El museo se la dejó robar tontamente y, ahora, aunque llegaran a agarrar a los ladrones, hay pocas posibilidades de que la moneda reaparezca porque lo más seguro es que haya sido fundida y ya no sea más que cien kilos de amorfa materia aurífera.

MapaBode
Imagen de The Times

Cada vez que se produce un robo en un museo la gente se pregunta, ¿cómo pudo ser posible? Todo el mundo sabe que los grandes museos, y el Bode es uno de los grandes de Berlín, tienen un avanzado sistema de seguridad. A veces, nada más por acercar un poco el dedo para señalar algún detalle de un cuadro se dispara una pequeña alarma y enseguida se presenta uno de los vigilantes de la sala con cara de pocos amigos a regañar al visitante. Por eso se especuló que este robo pudo ser un inside job. Un detalle importante es que el Bode está en buena parte rodeado por las aguas del río Spree, como se aprecia en la imagen, lo que debió hacer supuestamente más difícil la operación. También es verdad que los ladrones pueden ser muy ingeniosos, y en este caso está claro que era gente que sabía bien lo que hacía.

MonalisaHa habido peores casos en la historia de los robos a museos. El hurto de una moneda con la cara de la reina Isabel, aunque sea una pieza enorme y valiosa, despierta menos emociones que el hurto de una obra de arte. Como cuando se robaron la Mona Lisa del Louvre en 1911. La obra apareció dos años más tarde.

Jacob_III_de_GheynLos cuadros de Rembrandt son también muy apreciados por los ladrones de arte. Su Jacob III de Gheyn ha sido robado (y recuperado) de una galería británica por lo menos cuatro veces.

el-grito-detalleY así, hay muchos casos de robos famosos, pero hay dos casos recientes en particular que causaron gran conmoción cuando se conocieron. El primero fue el que perpetraron dos hombres armados en el Museo Munch de Oslo, en 2004, en horas en que el museo estaba abierto al público. Los hombres descolgaron dos cuadros, El Grito y Madonna, del pintor noruego Edward Munch, y se los llevaron delante de todo el mundo.

Vermeer_The_Concert
Wikipedia

El segundo, aún más dramático, fue el que realizaron dos hombres vestidos de policía en el Museo Isabella Steward Gardner de Boston en 1990. Los hombres se llevaron 13 cuadros, entre los cuales, El Concierto, de Jan Vermeer, y Chez Tortoni, de Edouard Manet. A diferencia de los anteriores, estos cuadros no han sido recuperados, y el museo mantiene todavía los marcos vacíos colgados en las paredes, tal cual como quedaron ese día, tal vez a la espera de que las obras un día vuelvan a sus sitios.

Hay indicios de que al menos uno de los detenidos en Berlín por el robo de la moneda era un empleado del museo. Algunos medios de prensa, que en su momento ridiculizaron un robo tan absurdo, y que suelen ser críticos sobre la eficacia de la policía berlinesa, se preguntan ahora por qué ha tomado tanto tiempo atrapar (si es que son los verdaderos) a los ladrones. Un columnista de la Deutsche Welle recordó que Angela Merkel vive casi al lado del museo. Siendo la canciller de Alemania más valiosa que esa moneda, ¿no estará en riesgo de que la saquen una noche de estas por una ventana?

….

Con información de http://www.dw.com/

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