Humo negro

black-smoke-sistineLa democracia de los cardenales

Ahora con la elección del nuevo papa cabría preguntarse, ¿por qué será que a pesar de los tantos escándalos (pederastia, enredos y maquinaciones en la curia romana) que han rodeado reiteradamente a la Iglesia católica en los últimos años, todo lo que pasa en el Vaticano sigue siendo tema de fervorosa atención en casi todo el mundo?La respuesta es: el espectáculo. ¿Qué sería de la Iglesia católica sin el maravilloso colorido de las mitras, casullas y sotanas, sin el resplandor de las custodias y sagrarios de oro, sin la imponencia de las ceremonias, el preciosismo gótico de la arquitectura, el tañido profundo de los campanarios, los monumentales órganos, los coros con cantos gregorianos… domine refugium? Las ceremonias de la iglesia católica son realmente majestuosas. Y la gente tiene debilidad por el fasto.

Además de dos mil años de controvertida historia, por supuesto.

Hay que ver los espacios en los noticieros de televisión desde que se conoció la  renuncia de Benedicto XVI. Largos minutos dedicados al Vaticano y a toda clase de detalles de los asuntos papales. ¿Por qué tanta atención? Las otras grandes iglesias del mundo también tienen sus líderes pero ¿qué sabemos de ellos, cuándo mueren, cuando inauguran a sus sucesores?

Ayer, primer día del cónclave, hasta la cadena de televisón árabe Al Jazeera dedicó un largo espacio a Roma. Incluso, cuando empezó a salir el humo negro de la chimenea, interrumpieron una entrevista que pasaba en ese momento con un especialista en meteoritos para darle la palabra a la corresponsal en la Plaza de San Pedro. Las otras grandes cadenas internacionales, CNN (Breaking News), BBC-World, Euronews, Russia Today, estaban también mostrando la salida del humo negro.

Y como si la ceremonia vaticana no fuera ya lo bastante grandiosa, entonces le han ido añadiendo nuevos elementos que contribuyen a asegurar el interés del público. El cónclave, por ejemplo, es algo fascinante, es un tema de película. Ciento y pico de hombres vestidos de rojo encerrados en una obra de arte, una capilla pintada por los más grandes artistas del Renacimiento. Sacralidad, lujo, misterio, intrigas, juegos de poder, amenazas, compromisos, maquinaciones…, todo ello mezclado, claro, con muchas oraciones.

El cardenal estadounidense Mahony aceptó haber pagado casi ocho millones de euros para acallar abusos sexuales a niños. Un momento, ¿no es este Mahony uno de los ciento y pico de cardenales recluidos ahora en la Capilla Sixtina? ¿Qué tal que la paloma del Espíritu Santo decida ahora posarse en el hombro de Mahony?

Hoy, segundo día del cónclave, continúan las deliberaciones. Este mediodía ha vuelto a salir humo negro, que según entiendo se produce por algún químico en el que los cardenales destruyen para siempre el nombre del candidato por el que han votado. Ojalá no se tarde mucho la decmoracia de los cardenales porque, ¿no será malo tanto humo negro para el medio ambiente de la ciudad?

[Añadido el jueves 14] El cónclave fue breve. Habemus Papam. Gracias a Dios.

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