¡¡Qué demonios pasa con el clima!!

Hace una semana exactamente, el domingo 14 de febrero, la temperatura en Ámsterdam era de -5 grados centígrados en el día. La ciudad, y el país entero permanecían todavía cubiertos por los 15 cm de nieve que había caído unos días antes y que, al mantenerse las temperaturas bajo cero, se había convertido en una gruesa capa de hielo.

Foto tomada el 14 de febrero frente al parque de mi barrio (-5 grados)

Una semana más tarde, hoy 21 de febrero, tenemos 16 grados, una temperatura más típica de abril, que nos ha hecho sentir a todos que ya comenzó la primavera.

El mismo sitio de la foto anterior, el 21 de febrero (16 grados)

Pero, ¿será verdad que ya ha comenzado la primavera? O marzo nos traerá sorpresas invernales. En estos tiempos, todo es posible.

Esta locura climática no solo se está sintiendo aquí. Este cambio brusco también se está viendo en Berlín y en el norte de Europa; España estuvo azotada el mes pasado por Filomena, una insólita borrasca de hielo que en algunas partes del país hizo descender la temperatura hasta los -25 grados, luego de lo cual sobrevino una ola de calor que llegó hasta los 26 grados. Y ni hablar de la espectacular tormenta de nieve que ha puesto en crisis al estado de Texas en los Estados Unidos. Por los comentarios y las imágenes de la prensa, Texas más parece un estado del Ártico que del sur de los EEUU.

Texas, 18 de febrero 2021

Mientras tanto, el Ártico se calienta, los glaciares se deshielan, el océano se descongela, y sube el nivel del agua.

Todo el mundo ha oído hablar del cambio climático, o la crisis del clima, como parece más apropiado decir. La página de la NASA sobre el cambio climático explica con claridad las ‘evidencias’, ‘causas’ y ‘efectos’ de este fenómeno. No son especulaciones ni cuentos de Casandra, son hechos verificables difíciles de negar. El problema está en las ‘soluciones’ al fenómeno. Qué hay que hacer para detener el cambio climático. ¿Es esto posible?

Yo vengo siguiendo desde hace años este tema, básicamente en los informes de las organizaciones medioambientales que estudian el comportamiento del clima. Algo que siempre me llamaba la atención de la lectura de estos informes es que, hasta hace no mucho, por lo general decían, todavía estamos a tiempo, aún es posible cambiar el curso del desastre ambiental que nos espera si no hacemos nada. “Hacer algo” era reducir en tales cantidades la producción de gases de efecto invernadero. Cosa que no sucedía, al contrario, cada año las cifras mostraban que los países más ricos estaban mandando más CO2 a la atmósfera.

Hoy, a comienzos de 2021, me pregunto si aún es posible hablar de que ‘todavía estamos a tiempo’. Buscando sobre esto, encontré un extracto del discurso del secretario general de la ONU, António Guterres, pronunciado en septiembre de 2018. Lo pego aquí abajo, solo dura dos minutos y medio, porque por primera vez, que yo sepa, una alta instancia como Naciones Unidas le ha puesto fecha al momento en el que ya habremos sobrepasado la posibilidad de solucionar el problema. Guterres dice, “Si no cambiamos el rumbo para 2020, corremos el riesgo de perder la oportunidad de evitar que el cambio climático sea incontrolable”.

¡Ay, ya estamos en 2021! Si le creemos al secretario general de la ONU (yo le creo), teniendo en cuenta cómo aumentan a diario las evidencias de esta crisis del clima, ya estamos más bien tarde. Pero como dicen por ahí, más vale tarde que nunca… y habrá que seguir dando la pelea para que a nuestros hijos y nietos no les toque vivir en un mundo tan devastado.

2 comentarios

  1. En Argentina solemos decir “Estamos en el horno” como metáfora de “Estamos en problemas” (cualesquiera sean estos, por supuesto). Hoy esa expresión me sabe a verdad literal: estamos en el horno y, lo peor de todo es que no parece que se esté haciendo nada de manera radical para cambiar las cosas. Lo que sí se hace me parece –no soy un especialista en el tema, así que puedo equivocarme y, de hecho, espero hacerlo– que no es suficiente. Lo que hablábamos de la basura hace unos días puede también aplicarse aquí: se comienza con algo que puede ser una buena idea pero luego es abandonada por cansancio o desidia (supongo, también, que debe ser agotador y descorazonador para todos aquellos que comienzan con esas acciones, ver que a su alrededor, en líneas generales, la gente sigue como si nada).
    Optimista, como verás, no soy; pero, como dije antes, espero equivocarme. No por mí, que ya estoy de salida; sino por los que vienen detrás.

    Un abrazo.

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