El gen patriarcal y los uniformes de las militares alemanas embarazadas

 

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Del ejército alemán

Leyendo ayer un artículo sobre los uniformes que está diseñando el ejército alemán para sus militares embarazadas, tuve que pensar en las páginas que dedica el historiador israelí YN Harari en su libro Sapiens al tema del sexo y el género a lo largo de la historia.

Sexo es un concepto biológico, mientras que género es un concepto cultural. Una persona pertenece al sexo femenino si tiene dos cromosomas X, y al masculino, si tiene un X y un Y. Esto es biología. Las mujeres tienen un útero, quedan embarazadas, paren hijos y, en muchos casos, les dan de mamar durante un tiempo porque tienen pechos que se cargan de leche. Como los hombres no tienen útero, el embarazo y el parto ha sido, y es, un oficio de mujeres.

ancient-greece-womanEn la Atenas democrática del siglo V a. de C. todos los seres humanos que tenían útero no poseían un estatus legal independiente, no podían participar en asambleas populares ni ser jueces, no recibían una buena educación, no podían encargarse de negocios, ni meterse en discursos filosóficos. De modo que, el hecho de tener un útero hacía de esa persona alguien incapaz de practicar estas profesiones. Del mismo modo que los XY, los sin-útero, supuestamente no eran aptos para criar a los hijos.

De ejemplos como este, que describen la posición desigual de la mujer y del hombre en cualquier tipo de sociedad, está llena la historia de la humanidad. Estamos tan acostumbrados a esto que le atribuimos una realidad natural. Pero, dice Harari, estos roles no son el resultado de una diferencia biológica sino de una acumulación de capas de ideas culturales y de normas que no tienen nada que ver con la biología. Del mismo modo como en algunas sociedades, ciertas ideas determinan que una raza es mejor que otra, que una casta es mejor; que una religión es mejor que todas las demás. Todo es el producto de una fantasía milenaria.

La definición de lo femenino y lo masculino, el género, no tiene ninguna base biológica. Son las creaciones culturales las que han asignado roles, derechos y obligaciones específicas a los dos grandes grupos humanos. La crianza de los hijos ha sido tradicionalmente trabajo de la mujer. Pero no existen argumentos biológicos que demuestren que los hombres son incapaces de criar a los hijos. La sociedad occidental de hoy ofrece buenos ejemplos de que ellos también saben hacerlo.

 

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Caricatura de http://www.toonpool.com

Así pues, el sistema patriarcal de las sociedades está basado en mitos culturales, sociales, religiosos, jurídicos, perpetuados desde hace siglos y siglos. Pero estos mitos no son inamovibles. Muchas mujeres a lo largo de la historia han intentado desmontar estos mitos, pero han quedado como casos aislados. Solo en los últimos cien años se puede decir que el rol de los géneros ha conocido una tremenda revolución, al comenzar a desmontarse la creencia de que las profesiones de científicos, filósofos, políticos, directores de orquesta, albañil, y tantas otras, son exclusivamente masculinas.

 

KillBillLlama particularmente la atención el desmonte del mito relacionado con el uso de la fuerza y de la agresión, características asociadas típicamente con la masculinidad. No solo el cine de Hollywood y de otras partes nos ofrece a diario montones de ejemplos de versiones XX de Rambo y otros prototipos brutales (miren Red Sparrow, la última película de Jennifer Lawrence), sino que en la realidad, las mujeres de hoy están cada vez más presentes en los ámbitos ‘machos’, como la policía y el ejército; las mujeres ahora van a la guerra, y, dado el caso, matan y torturan a los enemigos por igual. ¿Recuerdan Abu Ghraib?

Además, estos cambios de narrativa vienen hoy acompañados de pequeñas transformaciones que facilitan el reemplazo de la mentalidad patriarcal tradicional por una nueva, como el diseño de los “uniformes premamá” del ejército alemán. En Alemania, el ministerio de Defensa está a cargo de una mujer, Ursula von der Leyen. Algo así era impensable hace un siglo. Hoy a nadie le parece raro. Los uniformes son elásticos y se pueden usar durante todo el periodo de la gestación.

Si el tema del embarazo no tiene por qué ser problemático para una científica o una directora de orquesta, en cambio parecía complicado de sobrellevar en medio de árduos entrenamientos militares y ruido de armas. Pues bien, ya se está viendo que no es así, porque hay muchas mujeres en el ejército, y un porcentaje de ellas está esperando un bebé. Estos uniformes sirven para debilitar un poco más el gen patriarcal que todos llevamos dentro a fuerza de repetirse durante siglos.

poster-780El embarazo y el parto seguirán siendo por ahora, y seguramente durante un buen tiempo, cosas de las personas que cuenten con un útero. Pero no está excluido que la ciencia y la tecnología logren en el futuro embarazar a los hombres y repartir de manera más equitativa esta función en la sociedad. No estaría mal, ¿no?

 

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